A propósito del inicio de las sesiones del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) para evaluar a jueces de la Suprema Corte de Justicia de cara a una nueva gestión, el abogado Cristóbal Rodríguez Gómez señaló que quien presida esta alta corte debe tener liderazgo y confianza pública para enfrentar los retos y desafíos.

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Ante algunos planteamientos de que quien presida la SCJ debe ser de carrera, Rodríguez Gómez recordó que desde que se puso en funcionamiento el sistema de carrera judicial, ningún juez proveniente de ella ha presidido esa alta corte.

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«Sobre esta cuestión, todo lo que hay son criterios de preferencia. No existe ninguna evidencia empírica que permita concluir que es más beneficioso para el Poder Judicial contar con un presidente de la SCJ proveniente de la Carrera. Los períodos de estancamiento, y de franco retroceso en el sistema, permiten afirmar lo mismo respecto de una presidencia externa a la carrera», precisó Rodríguez en su más reciente artículo titulado «La discusión actual y los desafíos del Consejo Nacional de la Magistratura».

Dijo que de lo que se trata es de escoger a alguien con la visión, las competencias y la determinación para enfrentar los desafíos que el momento impone y que en ello se juega, en gran medida, el futuro del proceso en curso.

El especialista en derecho constitucional aseguró que la presidencia de la SCJ demanda de un hombre o una mujer que, siendo o no de carrera, comprenda la magnitud del impacto que en la administración de justicia tienen ya, y tendrán mucho más, la inteligencia artificial y las herramientas de la mecánica cuántica que representa el mayor salto tecnológico conocido por la humanidad.

Argumentó que quien presida la SCJ debe estar en capacidad de poner esta revolución tecnológica irreversible al servicio de hacer más eficiente el andamiaje administrativo y de administración de justicia material desde el Poder Judicial.

Asimismo, añadió que lo preponderante es que quien presida la SCJ pueda dar continuidad a la política de disminución de la mora judicial sin sacrificar la calidad de las decisiones de los tribunales; ampliar las garantías de acceso efectivo a los tribunales de administración de justicia; que tenga el suficiente prestigio profesional que le evite la odiosa tarea de empezar desde cero a ganarse el liderazgo de sus pares en el órgano que ha de presidir y que pueda acometer las acciones para resolver el colapso del sistema penal diagnosticado por el presidente saliente.

«Que comprenda las complejidades de la necesaria relación entre la SCJ y el Tribunal Constitucional, como condición para mantener un diálogo interinstitucional de vital relevancia para el adecuado funcionamiento de una administración de justicia en la que están cada vez más entrelazadas las decisiones del TC y la labor de los tribunales judiciales», expresa Rodríguez.

Señaló que el verdadero desafío al que se enfrenta el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), presidido por Luis Abinader y que ha de llevar a cabo la más completa reconfiguración de la SCJ de los últimos 15 años, es de otra índole.

«Tiene que ver, a mi juicio, con garantizar un legado que dé continuidad a, y redimensione, las iniciativas de reforma de la presidencia saliente, al tiempo que reconecte en un nuevo contexto con la energía transformadora que fue el sello de la presidencia del magistrado Jorge Subero Isa», apuntó el jurista.