Rostyslav Averchuk
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Leópolis.- Ucrania ha puesto en marcha un plan para presionar a Rusia a favor de la paz, advirtiendo a Moscú de que la línea del frente actual no servirá necesariamente de base para eventuales negociaciones si mantiene sus exigencias maximalistas.
La combinación de ataques aéreos y con drones ucranianos cada vez más eficaces contra el territorio ruso y las zonas ocupadas, el estancamiento en el campo de batalla y el apoyo continuado de Occidente han permitido a Kiev mostrar mayor confianza en su enfoque para poner fin a la guerra.
Los ataques diarios contra Crimea, la logística militar rusa y las infraestructuras petroleras tienen como objetivo obligar a Moscú a reconsiderar su postura, consistente en pedir una capitulación de facto de Ucrania, incluyendo la neutralidad y la retirada de tropas de Kiev de la región oriental de Donetsk.
Ucrania alza la voz
Los últimos ataques con drones llevados a cabo por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) forman parte de una “operación de influencia” de 40 días anunciada el jueves por el presidente Volodímir Zelenski.
El jefe de Estado ucraniano espera que la campaña agrave las dificultades económicas que se avecinan en Rusia, incluida la escasez de combustible provocada por los ataques que han inutilizado hasta el 40 % de la capacidad de refinado del país.
Con esta retórica más firme, Ucrania toma la iniciativa en el ámbito informativo por primera vez en años, ya que Kiev quiere consolidar un mayor apoyo internacional y contrarrestar la narrativa rusa sobre la inevitable derrota de Ucrania en su defensa frente a la agresión rusa.
Además, este plan comunicativo de las autoridades ucranianas ofrece a su población, cansada de la guerra, una visión más clara de cómo podría terminar el conflicto.
“Nuestra paciencia no es ilimitada”, declaró esta semana ante el Consejo de Seguridad el representante de Ucrania ante la ONU, Andrí Melnik, quien señaló que, si Moscú insiste en sus ultimátums, Ucrania podría ajustar su posición negociadora.
Aunque Kiev indicó anteriormente que carece de las fuerzas necesarias para recuperar militarmente los territorios ocupados, un alto el fuego a lo largo de la línea de contacto actual ya representaría un compromiso importante, afirmó Melnik, quien recordó que su país exige la retirada total de Rusia del territorio ucraniano.
Una trampa para Rusia
El destacado analista político ucraniano Vitali Portnikov explicó en su canal de YouTube que la cada ves más aparente superioridad de Ucrania en materia de drones podría convertir el control que ejerce Rusia sobre más del 19 % del territorio ucraniano en una costosa “trampa”.
Los ataques contra la logística podrían hacer que la ocupación prolongada resultara insostenible tanto para las tropas como para los cientos de miles de civiles rusos reubicados en estas zonas.
“Los ambiciosos objetivos fijados por Vladímir Putin no parecen realistas”, afirmó Portnikov antes de añadir que, en estos momentos, el mero mantenimiento de los territorios ocupados parece ser el máximo objetivo alcanzable para Moscú.
El analista militar Oleksi Melnik, del Centro Razumkov, también declaró a la EFE que Rusia ha perdido la iniciativa estratégica en el campo de batalla.
Los drones ucranianos han hecho que los asaltos rusos resulten extremadamente costosos, con ocho o nueve soldados muertos o heridos antes incluso de llegar a las posiciones ucranianas.
Moscú, con decisión a la guerra
Sin embargo, muchos expertos ucranianos dudan de que esta presión obligue a Moscú a buscar una solución más equilibrada a corto plazo.
El bloguero militar Roman Donik señaló que es poco probable que la crisis del combustible paralice el esfuerzo bélico de Rusia, ya que los dirigentes seguirán dando prioridad al abastecimiento del ejército y a la producción militar.
Serguí Bezkrestnov, asesor del ministro de Defensa de Ucrania, se hizo eco de esta opinión y afirmó este sábado que los dirigentes rusos “están dispuestos a librar esta guerra en su formato actual durante el mayor tiempo posible”.
Enviar a más de 30.000 rusos al mes a asaltos con un elevado número de bajas “no supone un problema” para Moscú, argumentó Bezkrestnov, mientras que su producción de drones y misiles, junto con el apoyo de China, permitirá a Rusia mantener ataques aéreos masivos contra Ucrania durante los próximos años.
La mejor oportunidad para acelerar el fin de la guerra reside en profundizar la aversión a la guerra entre los rusos, añadió el asesor.
Si Moscú decidiera decretar la movilización obligatoria para salir del punto muerto, esto también desestabilizaría a Rusia, declaró a EFE el analista Melnik.
Por su parte, Oleksandr Merezhko, presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento ucraniano, subrayó al medio ucraniano Telegraf que se necesita más presión internacional para privar a Rusia de los recursos necesarios para financiar la guerra y obligarla a buscar la paz. EFE









