El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informa que, durante el primer semestre de 2026, el flujo de remesas hacia el país alcanzó los US$6,219.3 millones, registrando un incremento interanual del 6.7 %. Específicamente, en junio se captaron US$1,049.3 millones, cifra que supera en US$125.5 millones el monto registrado en igual mes de 2025. Este resultado representa un crecimiento interanual del 13.6 %, un ritmo superior al 10.6 % interanual observado en mayo de 2026.

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Este crecimiento en junio ocurre a pesar del complejo entorno internacional que prevalece actualmente. La persistencia de los conflictos en Medio Oriente, que han elevado los precios del petróleo y sus derivados, generando mayores presiones inflacionarias y reduciendo el ingreso disponible de los hogares.

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La institución señala que este comportamiento responde, en gran medida, a los envíos realizados por la diáspora residente en los Estados Unidos, país que originó el 81.4 % de los flujos formales recibidos en junio, equivalentes a US$780.7 millones. Este resultado se alinea con el desempeño de la economía estadounidense. En particular, el índice de gestores de compras (PMI, por sus siglas en inglés) no manufacturero del Instituto de Gerencia y Abastecimiento (ISM) registró un valor de 54.0 en junio, lo que refleja la expansión sostenida del sector servicios, renglón que concentra una proporción importante del empleo de los dominicanos en dicho país. Asimismo, la tasa de desempleo general en los Estados Unidos se situó en 4.2 % en junio de 2026, inferior al 4.3 % registrado en mayo 2026, destacándose la creación de 57,000 nuevos puestos de trabajo durante ese periodo.

Asimismo, el BCRD destaca la recepción de remesas a través de canales formales desde otros países durante el mes de junio. En este renglón, España registró envíos por US$61.8 millones, equivalentes al 6.4 % del total, consolidándose como el segundo país emisor, en consonancia con el volumen de la diáspora dominicana en el exterior. Le siguieron Italia, con un 1.3 %, así como Haití y Suiza, con una participación del 1.2 % de los flujos cada uno. El resto de los fondos se distribuyó entre naciones como Francia, Canadá y Alemania, entre otras.

En cuanto a la distribución geográfica de las remesas, el BCRD señala que el Distrito Nacional recibió el 51.0 % del flujo ingresado en junio, seguido por las provincias de Santiago y Santo Domingo, con participaciones del 9.6 % y el 6.8 %, respectivamente. Estas cifras evidencian que las zonas metropolitanas del país concentraron más de dos tercios (67.4 %) del total de los recursos percibidos durante dicho mes.

Estas entradas de divisas han favorecido la estabilidad relativa del tipo de cambio que se observa en la actualidad, de tal manera que, al 8 de julio de 2026, la moneda nacional se apreció 7.2 % frente al dólar estadounidense y al cierre del primer semestre, se apreció 5.6 %, en ambos casos con respecto a diciembre de 2025. Estos mayores flujos externos permiten también mantener un nivel adecuado de reservas internacionales, las cuales al cierre de junio se ubicaron en US$15,821.6 millones, representando un 11.3 % del PIB y cubriendo unos 5.7 meses de importaciones, indicadores por encima de los umbrales recomendados por el FMI.

Las más recientes perspectivas del BCRD para el sector externo contemplan que persista la evolución positiva en la captación de divisas durante 2026. En ese sentido, se proyecta que los ingresos por turismo superen los US$11,900 millones, mientras que las remesas se ubicarían por encima de los US$12,200 millones. Asimismo, las exportaciones totales se estiman en torno a los US$17,300 millones y la inversión extranjera directa (IED) sobrepasaría los US$5,300 millones. El dinamismo de estos flujos, en conjunto con el resto de los servicios exportados (aproximadamente US$3,200 millones), permitiría alcanzar un total de ingresos de divisas superior a los US$50,200 millones al cierre de 2026.

El Banco Central reafirma su compromiso con la vigilancia sobre el entorno económico actual para continuar tomando las medidas necesarias para atenuar el impacto en la economía dominicana del desafiante panorama internacional, a fin de garantizar la estabilidad de precios y del mercado cambiario.