La salud del intestino podría desempeñar un papel más importante del que se pensaba en la memoria y el envejecimiento cerebral. Así lo plantea el primer estudio realizado en la República Dominicana sobre la relación entre la microbiota intestinal y la enfermedad de Alzheimer, desarrollado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
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La investigación, liderada por el geriatra Martín Medrano, fue desarrollada en colaboración con la Clínica Corominas y la empresa española Darwin Bioprospecting Excellence, y publicada en junio de este año en la revista científica Dementia & Neuropsychologia, una de las principales publicaciones latinoamericanas especializadas en neurociencias.
El estudio analizó la microbiota intestinal de 88 adultos mayores dominicanos, entre ellos personas con enfermedad de Alzheimer, pacientes con deterioro cognitivo leve y adultos cognitivamente sanos. Aunque los investigadores encontraron una diversidad bacteriana similar entre los grupos, identificaron diferencias en microorganismos específicos asociados con el deterioro cognitivo, lo que fortalece la evidencia científica sobre la conexión entre el intestino y el cerebro.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la relación entre algunos hábitos alimentarios sobre la microbiota intestinal. Los investigadores observaron que el consumo de alimentos como mango, lechuga y zanahoria se asociaba con una mayor presencia de microorganismos considerados beneficiosos, mientras que quienes consumían con mayor frecuencia longaniza y otros alimentos ultraprocesados, presentaban una microbiota con mayor abundancia de bacterias relacionadas con perfiles menos saludables.
No obstante, los investigadores aclaran que estos resultados representan una asociación y no demuestran que un alimento específico prevenga o cause la enfermedad de Alzheimer.
El investigador principal del proyecto, el doctor Martín Medrano, destacó que el principal aporte de este estudio consiste en generar evidencia científica propia sobre una población poco representada en la investigación internacional.
“La mayor parte del conocimiento sobre microbiota y Alzheimer proviene de Europa, Estados Unidos y Asia. Nuestro estudio demuestra que la población dominicana posee características propias que deben investigarse y que la alimentación, el ambiente y otros factores regionales podrían influir en la salud cerebral a través de la microbiota intestinal”, dijo Medrano. Le acompañan en este proyecto los investigadores Mar Pacheco Herrero, Zunilda Borges, Johan de la Rosa Laureano, Jesabelle Domínguez García, Ruth Gil Ventura y Gelanys Castro Tejada.
Los investigadores enfatizan que los resultados no permiten concluir que exista una bacteria responsable del Alzheimer ni que modificar la alimentación cure o prevenga la enfermedad. “Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que la microbiota intestinal podría convertirse, en el futuro, en una herramienta para identificar personas con mayor riesgo de deterioro cognitivo y contribuir al desarrollo de nuevas estrategias preventivas y terapéuticas”, indicó Medrano.
Este trabajo representa la primera caracterización de la microbiota intestinal en pacientes con enfermedad de Alzheimer realizada en la República Dominicana y una de las primeras en América Latina. Este es un aporte que considera las características propias de la población dominicana, dentro de una de las áreas de investigación biomédica con mayor crecimiento a nivel internacional.
Como siguiente paso, el equipo investigador prevé desarrollar estudios de seguimiento para determinar si las alteraciones observadas en la microbiota participan en el origen del Alzheimer o son consecuencia de la enfermedad.









