La Paz.- El Gobierno de Bolivia destacó ese domingo que el país se va “normalizando”, tras la vigencia del estado de excepción que permitió liberar dos rutas troncales en la zona andina, incluida una hacia Perú, de los bloqueos de carreteras que realizaron durante más de mes y medio sectores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
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El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, informó a los medios que en esta jornada quedaron “expeditas” la carretera entre las regiones de La Paz y Oruro y la que conecta a la sede de Gobierno con la localidad de Desaguadero, fronteriza con Perú.
Al igual que el sábado, se desplegaron desde temprano comitivas de militares y policías para el retiro del material empleado por los manifestantes para cerrar las vías.
Según Justiniano, en la carretera a Desaguadero “hubo algunos pequeños disturbios” que requirieron el uso de gas lacrimógeno para dispersar a un grupo reducido de gente opuesta al desbloqueo, pero dijo que no pasó a mayores y se decidió dejar allí “un destacamento” para evitar que vuelvan a cortar la vía.
“Es una alegría que el país se vaya normalizando, es algo que todos queremos”, destacó el ministro y mencionó que, por ejemplo, la liberación de la ruta hacia Perú permitió el paso de un centenar de camiones con combustibles para La Paz y la vecina ciudad de El Alto, las más afectadas por los bloqueos.
Además, en ambas vías y en la ruta troncal que une a la región central de Cochabamba con el occidente, donde también avanzó el desbloqueo hasta cierto punto, se logró habilitar el paso para varios camioneros que estuvieron varados por más de 40 días por los bloqueos.
En Cochabamba, hubo momentos de tensión cuando los policías y militares llegaron hasta la localidad de Llavini, donde los manifestantes incendiaron el cerro y lo dinamitaron para hacer caer peñascos sobre la carretera.
Los agentes lanzaron gases lacrimógenos para dispersarlos y lograron arrestar a seis personas, constató EFE.
Uno de los arrestados fue reconocido por un camionero que denunció a los medios que los manifestantes emboscaron el sábado en la noche a varios vehículos, lanzándoles piedras y explosivos.
Justiniano ratificó que el Gobierno dialogará con los sectores que tengan “demandas legítimas” e indicó que el desbloqueo continuará en los próximos días.
Paz decretó el sábado el estado de excepción para levantar los bloqueos de carreteras instalados el pasado 6 de mayo por sindicatos obreros, campesinos de La Paz y seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019) para exigir su renuncia.
La medida, que fue avalada esta madrugada por el Legislativo, no supone la suspensión de derechos, pero sí prohíbe los bloqueos de vías y el uso de armas, explosivos y “elementos violentos” y dispone el “apoyo temporal” de las Fuerzas Armadas a la Policía en el control del “orden público”.
El conflicto ha ocasionado desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en algunas ciudades y ha causado al menos 16 fallecidos, trece de ellos por falta de atención médica oportuna debido a los bloqueos, además de pérdidas económicas por 3.000 millones de dólares. EFE









