Naciones Unidas.– El candidato a secretario general de la ONU y expresidente de Senegal, Macky Sall, defendió este miércoles la reforma de la organización y del Consejo de Seguridad, así como cambios en la financiación para el desarrollo.
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Sall fue el cuarto opcionado en presentar su candidatura para suceder a António Guterres al frente de la ONU y dijo que su prioridad será “restaurar la confianza, calmar las tensiones, reducir la fragmentación y dar esperanza renovada a nuestra acción colectiva, como establece la Carta de Naciones Unidas”.
Si es elegido, afirmó, seguirá con “los esfuerzos de reforma” de la ONU guiados por tres imperativos: “racionalizar, simplificar y optimizar”, y abogó también por “reformar el Consejo de Seguridad sobre una base consensuada” y acompañar ese proceso.
El político destacó como una de sus preocupaciones el peso de la deuda de los países en desarrollo, y consideró la financiación pública “insuficiente y difícil de movilizar”, por lo que abogó por alianzas de inversión y comercio” para mejorar el acceso al crédito.
Asimismo, prometió “asegurar la implementación adecuada de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la redacción de la agenda para después de 2030 con los estados miembros”.
En una rueda de prensa posterior, Sall respondió a preguntas de los medios y, sobre la guerra con Irán, declaró que buscaría apoyar la mediación de Pakistán, alentar “particularmente al presidente (Donald) Trump a mantener el alto el fuego” e instar a EE.UU. e Irán a “encontrar un acuerdo definitivo”.
También reivindicó su candidatura en vista de la esperada rotación de regiones para el liderazgo de la ONU, que apuntaría a un secretario general de Latinoamérica, y reconoció que no tiene el apoyo de su país, pero sí de Burundi, lo que le ha permitido presentarse.
Durante la intervención de Sall, hubo movilizaciones en los alrededores de la sede de la ONU, con protestas en su contra mediante camiones con pantallas que lo acusaban de “asesinato” y una manifestación a su favor describiéndolo como un “puente entre naciones”.
Sall compite para ocupar el cargo con la expresidenta de Chile Michelle Bachelet; el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, y la economista costarricense Rebecca Grynspan.
Está previsto que a finales de julio los quince miembros del Consejo de Seguridad debatan a puerta cerrada sobre los candidatos y que hacia finales de año la Asamblea General formalice el nombramiento. EFE









