Pedro Caba
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Por fortuna Luis Abinader Corona pudo conducir al país el tiempo suficiente para transformarlo en un proyecto de desarrollo robusto proyectado hacia futuro, además desconcentrado de la metrópolis, lo que los demás gobernantes apenas concibieron y, por diversos motivos, nunca intentaron.
Hoy debemos confesar que esta obra de envergadura es prácticamente imposible dejarla como está: en un punto de no regreso, aunque así se lo propongan sus sucesores.
Los poco más de 2 años que le restan en el poder serán decisivos para dejar consolidado este proyecto, por lo que hay que redoblar el esfuerzo hecho hasta hoy.
Dentro del monumental programa de obras ya realizadas en los primeros 5 años de su gestión hay dos que no pueden regresar en el tiempo o dejarlas inconclusas:
1.-La conversión del antiguo y abandonado puerto de la Grenada Company en Monte Cristi es un puerto multimodal, de generación eléctrica de alta potencia e industrial.
Los US$90 millones del BID y la contrapartida estatal para la reconstrucción (más bien construcción) del multipuerto se encuentra en su fase final, bajo el diseño y dirección del Departamento de Ingeniería del Departamento de Estado de USA, lo que garantiza la obra responda a fundamentos geopolíticos ligados a la seguridad continental tanto en el plano militar como de suministro de mercancías básicas. Esto se facilita por la enorme disponibilidad de terrenos para emplazamientos industriales y de todo tipo alrededor del puerto, así como trasiego de mercancías a todas Las Américas.
Manzanillo es ya la base industrial que transformará todo el Cibao y lo hará tan rico y potente como cualquiera otra zona del país.
2.-Si el lejano y empobrecido suroeste no tenía futuro, Abinader Corona se lo ha dado con una determinación que no tiene paralelo (sólo comparable al desarrollo de polo turístico Norte de Balaguer, pero no tan retador por las ventajas comparativas respecto al Sur) con el desarrollo del Polo Turístico IV de Pedernales.
Allí el Estado ha invertido hasta ahora de sus propios recursos cerca de RD$10 mil millones sin ninguna participación privada, la que vendrá después de creadas las condiciones.
El puerto de Cabo Rojo, los hoteles en avanzado estado de construcción lo mismo que el aeropuerto internacional, y el nuevo acueducto con planta de tratamiento de aguas tratadas, garantizan un destino turístico en mejores condiciones incluso que los otros dos anteriores del Norte y del Este.
Hay que tener los pantalones bien puestos para emprender una iniciativa de esta envergadura y cargar su riesgo al Estado.
El entorno vial y de transporte masivo de la capital y sus alrededores, donde se concentra el 50% de la población va a ser transformado de forma tal que muchos maravillarán que se hiciera en tan sólo 8 años.
La infinidad de obras distribuidas por todo el país donde se encuentre una oportunidad de incorporar sus comunidades al desarrollo turístico, reconocido ya como el más pujante de Las Américas, incluida la impactante autovía del Ambar, sería prolijo relatar aquí en esta corta felicitación de cumpleaños.
Sólo me resta decir que sólo en mis sueños y aspiraciones desarrollistas pude haber concebido lo que un primo, para mi beneplácito, ha materializado.









