El Reino Unido impuso nuevas sanciones contra científicos y entidades rusas señaladas de participar en programas de investigación y desarrollo de agentes químicos vinculados a ataques atribuidos a Moscú, entre ellos el envenenamiento del opositor Alexéi Navalny y el atentado contra el exespía Serguéi Skripal en territorio británico.

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El paquete de medidas anunciado este lunes por el Gobierno británico alcanza a siete ciudadanos rusos y dos institutos científicos, acusados de colaborar en el desarrollo de sustancias prohibidas como el agente nervioso Novichok y la toxina Epibatidine.

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Según el Ministerio de Relaciones Exteriores británico, los sancionados estuvieron relacionados con investigaciones científicas que formaron parte de un programa de armas químicas considerado ilegal y contrario a los compromisos internacionales asumidos por Rusia.

Entre los afectados figuran Artur Zhirov, Andrei Antokhin, Sergei Chepur, Vladimir Kondratyev, Aleksandr Makhlay, Ivan Kravstov y Viktor Taranchenko, además de los centros estatales SC Signal y el Instituto Estatal de Investigación y Pruebas de Medicina Militar (GNIII VM).

Londres sostiene que algunos de estos investigadores participaron en estudios relacionados con sustancias utilizadas en operaciones que causaron víctimas, incluyendo el caso de Navalny, quien murió en 2024 mientras permanecía detenido en una colonia penal rusa, según la versión británica, aunque Moscú rechaza esas acusaciones.

El Gobierno británico también recordó el ataque ocurrido en 2018 en Salisbury, Inglaterra, donde, según sus investigaciones, fue utilizado el agente nervioso Novichok contra el exagente ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia. Ambos sobrevivieron, pero la ciudadana británica Dawn Sturgess falleció después de entrar en contacto con restos de la sustancia.

La secretaria de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, afirmó que el supuesto uso de armas químicas por parte de Rusia representa una violación del derecho internacional y una amenaza para la seguridad global.

Las nuevas sanciones se producen en medio de un aumento de las tensiones entre Londres y Moscú, que también registraron un nuevo episodio militar luego de que el Reino Unido informara que sus cazas interceptaron un avión ruso de patrulla marítima cerca de un grupo naval británico desplegado en operaciones de la OTAN en el mar de Noruega.