China rechazó este viernes los nuevos aranceles anunciados por Estados Unidos contra decenas de economías por supuestos fallos en la lucha contra el trabajo forzoso y afirmó que “las guerras comerciales no benefician a nadie”.
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El portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, declaró en una rueda de prensa que la posición de Pekín sobre los asuntos económicos y comerciales con Washington es “constante y clara”.
“China se opone a todas las formas de medidas arancelarias unilaterales”, afirmó Lin.
El vocero agregó que “las guerras arancelarias y comerciales no benefician a ninguna de las partes”, después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunciara el miércoles nuevos gravámenes de entre el 10 % y el 12,5 % a importaciones procedentes de 60 países y regiones.
La decisión, adoptada al amparo de la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, se justifica por Washington en la supuesta falta de medidas suficientes para impedir la entrada de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
El nuevo esquema sustituye al arancel global temporal impuesto por Estados Unidos que expiraba este viernes.
La nueva ronda de gravámenes llega en un momento en el que Pekín y Washington sostienen canales de diálogo económico tras la visita de Estado que el presidente estadounidense, Donald Trump, realizó a China en mayo, cuando se reunió con su homólogo chino, Xi Jinping.
Precisamente este jueves, el Ministerio chino de Comercio había afirmado que los equipos económicos y comerciales de ambos países mantienen una “comunicación fluida” sobre la estructura y funciones de un nuevo Consejo de Comercio bilateral y estudian una reducción arancelaria recíproca por valor de 30.000 millones de dólares por cada parte.
El rifirrafe arancelario entre las dos mayores economías del mundo llegó a su cénit el año pasado, con gravámenes cruzados de más del 100 %, traduciéndose en un embargo comercial ‘de facto’, antes de las posteriores treguas comerciales.
La relación bilateral sigue marcada por fricciones sobre aranceles, controles tecnológicos, tierras raras, Taiwán y restricciones a empresas chinas, aunque ambas partes han tratado de mantener contactos en comercio, inversiones, agricultura, aviación y seguridad militar. EFE









