Jessica Bonifacio

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El otoño comienza a asomarse en las tiendas de decoración, no como una invitación a llenar la casa de hojas secas, sino a través de una paleta más cálida, materiales naturales y objetos que hacen que los espacios se sientan más acogedores.

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En las propuestas internacionales para otoño-invierno 2026/2027 aparecen con fuerza los marrones, los tonos teja y vino, los verdes y los colores minerales, mientras las texturas y los materiales inspirados en la naturaleza siguen ocupando un lugar importante.

En las propuestas internacionales para otoño-invierno 2026/2027 aparecen con fuerza los marrones, los tonos teja y vino, los verdes y los colores minerales, mientras las texturas y los materiales inspirados en la naturaleza siguen ocupando un lugar importante.

Para los hogares dominicanos, donde el cambio de estación no trae las temperaturas propias de otros países, estas tendencias pueden interpretarse de una manera más ligera. No se trata de convertir la sala en un refugio de invierno, sino de introducir pequeñas modificaciones que aporten una sensación distinta al espacio.

Más textura, menos uniformidad

Otra de las señales que se repite en las propuestas de otoño es la búsqueda de interiores con mayor riqueza visual. La decoración deja de depender el color y se apoya también en aquello que invita a mirar y tocar como tejidos con relieve, fibras vegetales, cerámica, madera, vidrio y metales con acabados menos brillantes.

Para este otoño, las referencias de diseño destacan la combinación de cerámica, vidrio, latón, mármol, fibras vegetales y maderas cálidas.

Ese juego puede aplicarse sin grandes inversiones. Una mesa de centro puede incorporar un recipiente de cerámica, un pequeño objeto de madera y un florero de vidrio. En una consola, una lámpara, algunos libros y una pieza artesanal pueden crear diferentes alturas y texturas.