Pablo Ulloa

Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!

En Samaná, durante uno de los Diálogos en tu Comunidad por el Bien Común, varias madres tomaron la palabra para explicar una situación que parecía cotidiana, pero que tenía consecuencias profundas: el transporte escolar llevaba semanas fallando. Sus hijos caminaban largas distancias para llegar a la escuela. Algunas familias pagaban motocicletas o vehículos improvisados para evitar ausencias. Otras, simplemente, no podían hacerlo.

Publicidad

Lo que estaba en juego no era un autobús; era la permanencia escolar de más de 1,650 estudiantes.

La situación fue registrada formalmente en el Sistema M158 como una incidencia vinculada al artículo 63 de la Constitución Dominicana, que establece que toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad y en igualdad de condiciones. Cuando el transporte público falla, esa igualdad se rompe. Porque no todos los hogares pueden suplir la ausencia de un servicio esencial.