Pedro Caba
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Cuando concluya el presente mandato gubernamental Santo Domingo, la Primada de América, gracias a un febril y bien planteado conjunto de obras viales de calidad, coronará su espectacular desarrollo urbano interior instituyendo en una de las mejor intercomunicadas con el resto del país de América Latina.
En sólo seis años habrá resuelto, en gran medida, los cuellos de botella creados por el incontenible incremento del parque vehicular de la capital y su dificultad para interactuar con las demás regiones del país.
Esta problemática se hizo evidente en la última década del siglo pasado, cuando Balaguer dispuso la ampliación de la autopista Duarte y Leonel dejó en proceso avanzado la construcción del puente Juan Bosch.
Ya en este siglo Hipólito concluye el puente Juan Bosch vital para intercomunicar en forma más expedita la capital con la región Este y corona la obra con la marginal de Autopista de Las Américas, creando las condiciones para montar los Juegos Panamericanos ubicando una nueva ciudad deportiva en el Este y la villa panamericana en ese municipio.
Leonel vuelve por sus fueros luego de Hipólito y llevado de la mano de ese gran constructor Diandino Peña que con el Metro rompe la encerrona de la capital con el Norte y lo lleva hasta la estación Mamá Tingó en Villa Mella. Diandino no para ahí y emprende la Línea 2 del Metro y tres vías que marcarán para siempre a los capitaleños: el elevado de la 27 de Febrero, el túnel de la 27 de Febrero de Abraham Lincoln hasta Winston Churchill y el túnel del puente Juan Bosch hasta el hospital Darío Contreras.
Danilo atina a concluir el segundo puente ferroviario de la ciudad para posibilitar el Metro cruce el Ozama, penetre el corazón de Santo Domingo Este hasta Mega Centro en la San Vicente de Paul y le agrega su sello de ocho años en el poder, el Teleférico de Sabana Perdida que cruza por vía aérea la confluencia de los ríos Osama e Isabela hasta la margen occidental. También deja en etapa avanzada el desahogo de la Avenida de Circunvalación de Santo Domingo.
Gran esfuerzo constructivo últimos seis años
No bien inicia el actual mandato presidencial, el actual gobierno toma la maqueta del elevado de Boca Chica y lo materializa, encerrando con muros las dos marginales del sector, poniendo fin al último tramo de la autopista de El Coral que ralentizaba su trayecto. Es la obra menos publicitada del gobierno.
Prosigue la construcción de la Avenida de Circunvalación y concluye la Avenida Ecológica hasta conectarla con la Autopista Juan Pablo II. Luego agrega un tramo ultramoderno que cruza de la Avenida Ecológica a Las Américas hasta el puerto Multimodal Caucedo.
En la capital ejecuta el segundo teleférico como parte de una mejor conexión con el Cibao, esta vez en Los Alcarrizos e inicia la extensión de la Línea 2C del Metro del kilómetro 9 a Los Alcarrizos, 7.3 kilómetros de vías férreas con poco más de 1 kilómetro de túnel y 5 estaciones. Esta obra se concretó gracias al empeño del ingeniero Rafael Santos, quien tuvo que vencer la resistencia desde la misma la secretaría de la Presidencia que abogaba por una solución de monorriel.
Le agrega una marginal en el mismo trayecto mientras que en el kilómetro 9 avanza en más de un 80% un tercer teleférico hasta Bajos de Haina para extender los alcances del Metro hacia todo Santo Domingo Oeste.
Para mayor accesibilidad a la región Norte, emprende la intervención del kilómetro 9 de la autopista Duarte con elevado ultramoderno y duplicando los carriles de entrada y salida. A la vez, ejecuta en más de un 60% la extensión de la Línea 1 del Metro de la estación Mamá Tingó en Villa Mella hasta Punta, casi kilómetro y medio con una gran estación de destino y parqueo.
El propósito estará completado cuando en unos meses se concluya la extensión elevada de la Avenida Colombia con la Avenida Jacobo Majluta, una obra vial del primer mundo, por la belleza de su diseño y extensiones.
La respuesta de qué hacer para superar el grave obstáculo de interconectar la capital con la región Sur, ya favorecida previamente con las circunvalaciones de Azua y Baní, vino de inmediato y en forma contundente.
El gobierno se apoyó en empresas constructoras privadas de primer orden y ejecutó dos obras en tiempo récord: el elevado de la Plaza de Bandera en Pintura para comunicar en forma directa la Avenida 27 de Febrero con la Carretera 6 de Noviembre y el túnel en Plaza de La Bandera que interconecta de norte a sur la Avenida Luperón. Para poner fin a las inundaciones pluviales históricas en la Avenida Luperón se anuncia la construcción de un túnel minero en toda su extensión hasta depositar en el mar Caribe.
Con este conjunto de obras que por su significación, tiempo de ejecución y costo constituyen en sí mismas ejemplo de eficiencia ejecutiva, la capital tiene garantizada por el momento y por unos años su conexión con el interior.
Las grandes ciudades, mucho más las que sirven como centro administrativo y financiero del país, no van a parar de crecer y demandar más y mejores servicios de vialidad y transporte.
Agradezco a Julio Hazim quien afirmó no conocer cuál de los grandes problemas heredados por el presente gobierno había sido resuelto, porque me puso a pensar y ordenar los hechos de vialidad y transporte recientes, con los resultados que aquí presentamos.









