Santo Domingo.– En un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias sobre alimentos y energía, la República Dominicana exhibe uno de los desempeños más estables de la región en el comportamiento de su canasta básica, con una inflación acumulada de apenas 0.7 % en el primer trimestre de 2026, muy por debajo de los niveles observados en Centroamérica y el Caribe.
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Mientras economías comparables registran aumentos de precios entre 2 % y 4 % en el mismo período, el mercado dominicano ha logrado contener con mayor efectividad el traslado de las presiones externas hacia los consumidores, según datos del Banco Central y comparaciones regionales.
Un análisis de precios elaborado a partir de información del Consejo de Protección al Consumidor de Centroamérica y República Dominicana (CONCADECO), organismo vinculado al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), confirma que productos esenciales como el arroz, el pollo, el azúcar, el aceite y la pasta de tomate presentan variaciones más moderadas en el país e incluso niveles inferiores a los de varias economías vecinas.
El estudio, que utiliza el dólar como referencia para homogenizar las comparaciones, indica que mientras en distintos países de la región se han registrado alzas sostenidas e incluso episodios de desabastecimiento en productos básicos, en la República Dominicana la trayectoria ha sido más estable, con fluctuaciones contenidas y sin rupturas significativas en la oferta.
En términos concretos, las comparaciones regionales reflejan diferencias apreciables en productos clave: el arroz se comercializa en el país en rangos equivalentes cercanos a US$0.45–0.55 por libra, por debajo de mercados como Honduras y Costa Rica, donde supera los US$0.60 y hasta US$0.80; el pollo, uno de los principales componentes de la dieta dominicana, se mantiene alrededor de US$1.60–1.80 por libra, mientras en países como Panamá y Jamaica puede ubicarse entre US$2.20 y US$2.80; el aceite vegetal presenta precios locales cercanos a US$2.20–2.50 por litro, frente a niveles superiores a US$3.00 en economías como El Salvador y Nicaragua; y productos procesados como la pasta de tomate se sitúan en torno a US$0.80–1.00 por unidad, por debajo de otros mercados regionales donde superan con frecuencia el dólar. Estas diferencias evidencian un menor traslado de los costos internacionales al consumidor dominicano.
En el caso del arroz, uno de los principales componentes de la dieta nacional, los precios han mantenido un comportamiento relativamente estable, en contraste con mercados centroamericanos donde las variaciones han sido más marcadas por el impacto de los costos internacionales. Una tendencia similar se observa en el pollo, cuya producción local ha servido de amortiguador frente a los incrementos externos.