Las zonas francas dominicanas enfrentan una doble presión sobre su competitividad, provocada por el arancel de 12.5% impuesto por Estados Unidos, principal destino de sus exportaciones, y por un entorno cambiario local que ha encarecido la operación de las empresas exportadoras.
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A esto se suma una señal que preocupa al sector: aunque las exportaciones acumuladas crecieron en valor un 3.7% durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior, la cantidad de contenedores de exportación de zonas francas presenta una reducción durante los primeros seis meses del año. Según indica la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona) en un documento de prensa, este comportamiento debe interpretarse como una llamada de atención, particularmente porque el sector representa el 55% de las exportaciones nacionales y genera más de 200,000 empleos formales directos.
Adozona advierte que el sector no puede permitirse una desaceleración sostenida sin que ello repercuta directamente en la generación de divisas, el empleo formal y, en última instancia, en la sostenibilidad económica y social del país. El panorama se torna más complejo por la pérdida de participación relativa que la República Dominicana ha venido registrando en varios de los principales rubros de exportación de zonas francas en el mercado internacional.
Esto no es un fenómeno aislado ni exclusivamente atribuible a factores externos, sino que refleja también la necesidad de acelerar procesos de modernización, diversificación de mercados y productos y fortalecimiento de la competitividad estructural del país frente a otros orígenes de manufactura que han ganado terreno en los últimos años.
En el plano internacional, la imposición de un arancel del 12.5% por parte de Estados Unidos, Principal socio comercial y destino de la mayor parte de las exportaciones de zonas francas, representa un encarecimiento directo de los productos dominicanos en ese mercado.
Esto genera el riesgo de pérdida de competitividad frente a otros orígenes de producción que actualmente acceden al mercado estadounidense con menores tasas arancelarias, incluso a tasa 0%, como es el caso de México.
“Esto es un problema estructural y urgente de resolver”, plantea Adozona.
En el plano local, la situación del mercado cambiario ha encarecido el hacer negocios en la República Dominicana, afectando la estructura de costos operativos de las empresas exportadoras y reduciendo, en términos relativos, el atractivo del país frente a otros destinos de inversión de la región.
La combinación de ambos factores, un arancel adicional en el principal mercado de destino y un entorno cambiario que encarece la operación local, configura un escenario de doble presión sobre la competitividad del sector, en un momento en que la disputa por la inversión y por cuotas de participación en el mercado internacional se ha intensificado.
Sostener el liderazgo dominicano en sectores como dispositivos médicos, electrónica, textiles y confecciones, pieles y calzados, tabaco, manufacturas diversas y servicios de exportación exige una revisión honesta de los factores que inciden en la competitividad relativa del país, indicó la organización. Entre estos figuran los costos operativos, la logística, la disponibilidad y formación de talento humano, la infraestructura y la agilidad regulatoria, entre otros.









