El aumento de los precios de la energía y las materias primas vuelve a encender las alertas económicas globales. Un nuevo informe del Banco Mundial advierte que los conflictos geopolíticos y las interrupciones en cadenas de suministro podrían provocar uno de los mayores impactos sobre los mercados de commodities desde la invasión rusa a Ucrania en 2022.

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La situación ya está afectando costos de producción, inflación y proyecciones de crecimiento en distintas regiones del mundo.

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El más reciente informe Commodity Markets Outlook del Banco Mundial proyecta que los precios globales de las materias primas aumentarán 16% durante 2026, impulsados principalmente por el fuerte incremento en energía, fertilizantes y metales estratégicos. Entre los factores que explican esta presión destacan las tensiones en Medio Oriente y las interrupciones en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita aproximadamente el 35% del comercio marítimo mundial de petróleo crudo.

El reporte estima que los precios de la energía crecerán 24% este año, alcanzando su nivel más alto desde 2022. El petróleo Brent podría promediar US$86 por barril en 2026, frente a los US$69 registrados en 2025, aunque el Banco Mundial advierte que un escenario de mayor conflicto podría llevar el precio incluso hasta los US$115 por barril.

Fertilizantes, alimentos y presión inflacionaria

Uno de los efectos más preocupantes identificados por el Banco Mundial es el incremento proyectado de 31% en los precios de fertilizantes, impulsado especialmente por un aumento del 60% en la urea, uno de los insumos agrícolas más utilizados a nivel global. La institución advierte que esto podría afectar rendimientos agrícolas, elevar costos alimentarios y aumentar los riesgos de inseguridad alimentaria en distintos países.
El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, señaló que el conflicto está afectando a la economía mundial en distintas etapas: primero mediante el alza de energía, luego a través del incremento de alimentos y finalmente mediante mayores niveles de inflación e incremento en tasas de interés. Según el organismo, las economías más vulnerables serían las más afectadas debido a su alta dependencia de importaciones energéticas y alimentos.

Impacto en economías emergentes

 

El Banco Mundial estima que la inflación promedio en economías en desarrollo podría alcanzar 5.1% durante 2026, un punto porcentual más alto de lo previsto antes del conflicto. Al mismo tiempo, las proyecciones de crecimiento económico para estas economías fueron reducidas a 3.6%, reflejando el impacto de mayores costos energéticos, menor comercio y condiciones financieras más restrictivas.

El informe subraya que tanto países exportadores como importadores de commodities podrían enfrentar desaceleraciones económicas. Aproximadamente 70% de los importadores de materias primas y más del 60% de los exportadores podrían registrar un crecimiento menor al estimado previamente.

Para América Latina, este escenario representa una combinación de riesgos y oportunidades. Mientras algunos países exportadores de petróleo, cobre o minerales podrían beneficiarse temporalmente de precios más altos, otros sectores enfrentarán mayores costos operativos, presión inflacionaria y desafíos logísticos. La evolución del conflicto geopolítico y la estabilidad energética global seguirán siendo determinantes para el comportamiento económico regional durante los próximos meses.