Moscú/Kiev.- Rusos y ucranianos hicieron añicos con ataques y acusaciones la primera jornada de la tregua unilateral de 48 horas declarada por el Kremlin para conmemorar el 81 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi.
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El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó directamente este viernes a Moscú de violar su propio alto el fuego, al que no se sumó Kiev en ningún momento. Mientras, el Ministerio de Defensa ruso se escudó en que sus ataques fueron una respuesta a las violaciones enemigas.
Por el momento, se repite el guión de 2025. Entonces, también se intensificaron los combates al comienzo de la tregua, pero Kiev respetó finalmente las celebraciones del 9 de mayo y Moscú pudo conmemorar a lo grande el 80 aniversario.
La amenaza “terrorista” ucraniana
Todo lo que ocurre en la retaguardia rusa es terrorismo para Moscú. Especialmente los certeros ataques de los drones de asalto ucranianos, cuyo radio de acción supera los mil kilómetros. El último golpeó una refinería en Yaroslavl, a 700 kilómetros de la frontera ucraniana.
“Esta es la manifestación de la naturaleza terrorista del régimen de Kiev”, dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria, en la que denunció que las tropas ucranianas golpean “infraestructuras, viviendas y a civiles”.
El ministerio de Defensa ruso estimó en 1.630 las violaciones del alto el fuego supuestamente cometidas desde la medianoche por el ejército ucraniano, lo que incluye ataques con artillería y drones contra las posiciones rusas en territorio ucraniano y también contra la infraestructura en las regiones fronterizas de Kursk y Bélgorod.
Por ese motivo, adujo, el ejército ruso respondió “simétricamente” a las violaciones de la tregua contra lanzaderas, morteros y piezas de artillería ucranianas.
Zelenski viaja al frente
Zelenski denunció en la mañana del viernes que Rusia infringió su alto el fuego en varios sectores del frente.
“A lo largo de la pasada noche, el Ejército ruso continuó atacando posiciones ucranianas. A las 7 A.M. se habían documentado más de 140 ataques contra posiciones en el frente”, dijo.
Además, denunció diez asaltos rusos localizados sobre todo en el frente de Sloviansk, una de las principales plazas fuertes ucranianas en Donetsk, y el lanzamiento de cerca de un millar de drones.
Antes de que comenzara el plazo del alto el fuego unilateral declarado por Moscú, advirtió de que su Ejército respondería de forma simétrica a las acciones de Rusia y se abstendría de lanzar ataques a larga ditancia si el enemigo cumplía con su tregua.
A su vez, Zelenski aprovechó para levantar el ánimo de las tropas en el frente de Oleksandrivka (sureste), desde donde ha denunciado que las fuerzas rusas continúan sus ataques contra posiciones enemigas pese a la declaración de un alto el fuego.
“Pese al alto el fuego anunciado, el enemigo no ha reducido la intensidad de sus asaltos”, escribió en sus redes sociales.
Salvar el desfile en la Plaza Roja
Las autoridades rusas no las tienen todas consigo respecto a las celebraciones sin contratiempos del 9 de mayo, incluido el desfile militar en la Plaza Roja, por lo que han amenazado con atacar “el centro de Kiev con misiles” en caso de que el enemigo intente aguar la fiesta.
Además, han recomendado a los habitantes de la capital ucraniana, al personal diplomático extranjero y a los trabajadores de organizaciones internacionales que abandonen la ciudad.
Y es que acusan a Zelenski de amenazar a Rusia, aunque, en realidad, en la reciente cumbre europea en Armenia sólo aludió al temor del Kremlin a que “los drones sobrevuelen la Plaza Roja”.
Al mismo tiempo, los rusos se curan en salud y han decidido celebrar el desfile sin armamento pesado desde 2007, al tiempo que se reduce el número de soldados e invitados. Los tanques, piezas de artillería, lanzaderas y misiles intercontinentales sí marcharon por el empedrado de la plaza durante los primeros cuatro años de guerra.
Esto es un golpe para la imagen del presidente ruso, Vladímir Putin, cuyos índices de popularidad no dejan de caer desde hace más de dos meses.
Aunque el aniversario no es redondo, sólo cinco líderes extranjeros han confirmado su asistencia -Bielorrusia, Laos, Malasia, Kazajistán y Uzbekistán-, a lo que hay que sumar al primer ministro eslovaco, Robert Fico, que se reunirá con Putin el sábado, pero no acudirá al desfile militar.
Parte de los ucranianos también celebra el 9 de mayo, aunque en la intimidad, ya que las autoridades rechazan cualquier expresión de pompa soviética como es el caso del desfile en Moscú. EFE









