Con el comienzo de un nuevo año, muchas personas sienten que es el momento ideal para hacer cambios postergados: moverse más, comer mejor y prestar mayor atención a la salud. El verano, con sus días largos, temperaturas más cálidas y rutinas más flexibles, suele convertirse en el escenario elegido para iniciar ese proceso.

Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!

Especialistas en nutrición, medicina clínica y actividad física coinciden en que esta etapa reúne condiciones favorables para adoptar hábitos más saludables, siempre que el objetivo no sea la perfección ni los cambios drásticos, sino la construcción de conductas sostenibles que puedan mantenerse durante el resto del año.

Publicidad

“La mayoría empieza enero con mucha motivación, pero el problema aparece cuando se intenta cambiar todo de golpe”, explicó la médica especialista en Medicina Interna y Nutrición Marianela Aguirre Ackermann, vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición. Según señaló, el error más frecuente es pensar la salud desde la exigencia y no desde lo que el cuerpo realmente puede sostener en el tiempo.

En la misma línea, el médico clínico Ignacio Gutiérrez Magaldi, jefe del Departamento Clínico Adultos y subdirector médico de Desarrollo de la Clínica Reina Fabiola (Universidad Católica de Córdoba), afirmó que los hábitos cotidianos tienen un impacto determinante sobre la salud general, incluso por encima de muchos factores genéticos. “La evidencia de la Medicina del Estilo de Vida muestra que pequeñas acciones sostenidas pueden prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida”, indicó.

Por qué el verano ayuda a cuidarse mejor

El contexto estacional juega a favor. El calor suele reducir el apetito por comidas pesadas, aumenta el consumo de líquidos y facilita el acceso a frutas y verduras frescas. Además, el mayor tiempo de luz solar influye positivamente en el estado de ánimo y favorece la producción de vitamina D, un nutriente clave para la salud ósea y muscular.

Para la profesora de Educación Física y especialista en Medicina del Ejercicio y Salud Claudia Lescano, el verano también disminuye las barreras psicológicas para el movimiento. “Los días más largos permiten entrenar temprano o al atardecer, y quienes están de vacaciones suelen experimentar menos estrés, lo que mejora la recuperación y la predisposición al ejercicio”, explicó.

El valor de los chequeos preventivos

Otro aspecto que muchas personas aprovechan durante esta época es la realización de controles médicos. Los chequeos básicos recomendados incluyen medición de la presión arterial, análisis de laboratorio, evaluación del peso corporal y controles específicos según la edad y el sexo.

“Detectar a tiempo factores de riesgo permite intervenir con cambios en el estilo de vida y, en muchos casos, retrasar o evitar tratamientos farmacológicos”, destacó Gutiérrez Magaldi. En quienes planean iniciar actividad física intensa, también se sugiere una evaluación cardiovascular previa.

Nueve recomendaciones para no abandonar en el intento

Los especialistas consultados elaboraron una serie de consejos prácticos para comenzar el año con hábitos más saludables y evitar el abandono precoz:

  1. Agregar frutas y verduras sin complicarse: no es necesario cambiar todo el menú; sumar estos alimentos a lo que ya se consume mejora la saciedad y la calidad nutricional.
  2. Mantener una buena hidratación: el cansancio o el deseo de comer entre horas muchas veces responden a falta de líquidos.
  3. Aprovechar los alimentos de estación: son más accesibles, sabrosos y conservan mejor sus nutrientes.
  4. Moverse todos los días: caminar, nadar o andar en bicicleta también cuenta; la constancia es más importante que la intensidad.
  5. Adaptar el ejercicio al calor: entrenar en horarios más frescos y dividir la actividad en sesiones cortas ayuda a sostenerla.
  6. Pensar en el promedio, no en la perfección: un día fuera del plan no invalida el proceso.
  7. Cuidar el sueño: dormir mal afecta el metabolismo, el estado de ánimo y la capacidad de sostener hábitos saludables.
  8. Buscar acompañamiento: el apoyo profesional o social aumenta las probabilidades de éxito.
  9. Valorar los avances y eliminar la culpa: el objetivo inicial es generar regularidad, no resultados inmediatos.

Más allá del verano

Para los expertos, el verdadero desafío no está en comenzar, sino en continuar cuando la rutina vuelve a intensificarse. La clave es elegir hábitos compatibles con la vida diaria y enfocarse en cómo se siente el cuerpo al cuidarse.

“Cuando comer mejor y moverse más se vuelve algo posible y disfrutable, la motivación deja de ser un problema”, resumió Aguirre Ackermann. Lescano coincidió y concluyó que el foco debe estar en el hábito: “Lo que se construye en enero no es solo condición física, sino una base que puede acompañar todo el año”.