Ciudad del Vaticano.- Los 178 cardenales reunidos por el papa León XIV en el segundo Consistorio de su pontificado abordaron este viernes que la Iglesia se siente llamada a hablar con autoridad para defender la dignidad humana, la paz, la reconciliación y el bien común, en el actual contexto de crisis de las instituciones, polarización, desconfianza y fatalismo.

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Estos y otros temas se trataron en la primera sesión del Consistorio donde purpurados de todo el mundo han estado reunidos en diferentes grupos de trabajo, según el esquema que ha establecido León XIV para convertir este foro, considerado como una “cumbre” de cardenales, en una nueva forma de diálogo y escucha en la cúpula de la Iglesia Católica.

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Tras el discurso de introducción del papa, donde pidió a los cardenales “apoyo, franqueza y lealtad”, el cardenal colombiano José Rueda Aparicio, elegido como moderador, presentó brevemente la sesión bajo el tema “¿En qué mundo estamos llamados a proclamar el Evangelio?”.

Y del debate surgió “una fuerte conciencia de la responsabilidad confiada a la Iglesia en el momento histórico actual. Numerosos grupos observaron que, mientras muchas instituciones experimentan una crisis de credibilidad, la Iglesia se siente llamada a hablar con autoridad por la dignidad de la persona, por la paz, la reconciliación y el bien común”, según el resumen de la sesión divulgado por la Santa Sede.

“Todos los grupos hicieron hincapié, de forma muy consciente, en el sufrimiento que experimentan hombres y mujeres en esta época de profunda transformación social”, explicó el Vaticano.

Entre los temas que surgieron en respuesta a la primera pregunta “se encontraba la creciente polarización dentro de las sociedades y comunidades, que genera tensiones políticas y violencia, alimentada por las divisiones sociales, el uso de información falsa y una comunicación generalizada que no fomenta el entendimiento”.

Y se hizo hincapié, “en cómo la polarización obstaculiza la gobernanza y la coexistencia, y cómo la violencia aumenta como medio para resolver disputas, lo que resulta en antagonismos personales, agresiones o, a nivel internacional, guerras y conflictos”.

Muchos de los grupos de trabajo analizaron “el individualismo exacerbado, la crisis de la familia, especialmente la soledad, tanto entre los ancianos como entre los jóvenes, como causa de males aún peores, el aumento de los suicidios y el consumo de drogas”, según lo informado por el Vaticano.

Los purpurados hablaron mucho sobre los jóvenes y sus problemas y también de que “existe una generalizada desconfianza, fatalismo e impotencia hacia las instituciones, la democracia y el futuro, vinculada también al descenso de la natalidad, el auge de las bandas criminales, la delincuencia juvenil y el narcotráfico”.

También se debatió sobre la necesidad de abordar la migración de manera humana y cristiana pues “este fenómeno está transformando a los pueblos, las sociedades y las comunidades, lo que hace urgente desarrollar políticas de integración eficaces, al tiempo que surgen nuevas formas de exclusión”.

Los cardenales afirmaron que la Iglesia tiene que estar “cerca del sufrimiento de las personas”. “La Iglesia es experta en relaciones auténticas y mira al mundo con compasión”, fue la respuesta en estos debates.

Durante la sesión se recordó el reciente viaje del papa a España y las palabras de León XIV, “una voz leal y libre en estos tiempos”.

El papa permaneció presente en el consistorio hasta que comenzaron las discusiones grupales y regresó antes de que se reanudara la sesión plenaria. EFE