La Habana. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, exhortó a todos los ciudadanos en la isla a participar en la marcha del Primero de Mayo “contra las groseras amenazas imperiales” de EE.UU., en un contexto de elevada tensión bilateral.
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La tradicional marcha del Primero de Mayo, bajo el lema “La Patria se defiende”, se presenta tanto al público interno como al internacional como un llamado a la unidad interna por la soberanía ante la posibilidad de una intervención militar por parte de Washington.
“Marchemos unidos: trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, artistas, deportistas, cubanas y cubanos todos, contra el bloqueo genocida y las groseras amenazas imperiales a nuestro país”, escribió Díaz-Canel este jueves en sus redes sociales.
El mandatario señaló, además, que este Primero de Mayo, todos los cubanos están convocados a “un desfile por la paz”, resaltando en letras mayúsculas esta última palabra en su mensaje.
La narrativa del Gobierno cubano, que insiste en la vinculación de esta marcha en Cuba la defensa nacional, ha venido estableciéndose desde hace días en el entorno mediático de la isla a través de mensajes de instituciones estatales, medios de prensa oficiales y del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal).
La marcha prevista para las primeras horas de este viernes se realizará en la Tribuna Antiimperialista José Martí donde se efectuará el acto central, plaza situada frente a la Embajada de EE.UU. en la capital cubana.
En Cuba esta fecha ha sido, desde 1959, una marcha oficialista -convoca el sindicato único Central de Trabajadores de Cuba (CTC)- donde prima el carácter festivo y progubernamental frente a las reivindicaciones laborales.
Durante décadas, la fecha fue protagonizada por los extensos discursos del expresidente Fidel Castro (1926-2016), quien diera a conocer en la edición del año 2000 su particular concepto de revolución, en el cual incluiría principios de unidad, independencia, defensa e igualdad y libertad plenas.
EE.UU. presiona desde principios de año a Cuba para que introduzca reformas económicas y políticas en la isla. Parte de esa escalada ha sido un bloqueo petrolero que ha agudizado notablemente la crisis estructural que ya sufría el país.
En la última semana esta presión se ha intensificado con Washington advirtiendo que no tolerará bases militares o de inteligencia de “adversarios” (China) en la isla, mientras La Habana denuncia estos argumentos como “pretextos falaces” para tratar de justificar una posible intervención.









