José Adriano Rodríguez
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Santiago.– La Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas (CONDOR) llamó a movilizarse este 24 de abril en Santiago en rechazo a la explotación minera, en la Cordillera Septentrional alertando sobre daños ambientales, sociales y riesgos a comunidades.
Y es que mediante un documento la Conferencia Dominicana de Religiosos y Religiosas (CONDOR) mostró su oposición a la minería en el que advierte sobre los impactos “directos” de la actividad extractiva en comunidades del norte y se une a la convocatoria de una marcha este viernes 24 de abril en Santiago.
El documento, difundido en el contexto del Día Mundial de la Tierra, alerta sobre afectaciones a los recursos hídricos, la biodiversidad y la calidad de vida de comunidades campesinas, señalando que estos proyectos comprometen el equilibrio ambiental y el futuro de la zona.
Además, la organización religiosa manifestó su respaldo a sacerdotes y movimientos sociales que han denunciado estas prácticas, asegurando que existe preocupación por los efectos sociales y económicos derivados de la minería, así como por la presión que enfrentan sectores comunitarios.
Llamado a movilización
La CONDOR instó a religiosos, instituciones eclesiales y a la ciudadanía a integrarse a la marcha convocada por el movimiento “Unidos Somos Más”, la cual partirá desde el Monumento a los Héroes de la Restauración en Santiago desde las 8:00 de la mañana.
El llamado se produce en medio de un contexto de creciente tensión en torno a los proyectos de exploración minera en la Cordillera Septentrional, donde organizaciones comunitarias y líderes religiosos han denunciado posibles daños ecológicos y falta de garantías por parte de las autoridades.
Advertencias de fondo
En su pronunciamiento, la entidad también retomó advertencias del papa Francisco sobre las consecuencias de la minería en América Latina, incluyendo denuncias de contaminación, desigualdad social y violaciones a derechos humanos.
“El agua vale más que el oro”, recuerda el documento, en una clara postura frente al modelo extractivo y sus efectos sobre las poblaciones más vulnerables.
La organización insiste en la necesidad de revisar las políticas minero-energéticas y garantizar procesos que prioricen el bien común y la sostenibilidad, en línea con los planteamientos de la Iglesia en América Latina sobre la defensa del medio ambiente.
La marcha del viernes se perfila como un nuevo punto de presión social en un conflicto que continúa escalando y que ya involucra a sectores religiosos, comunitarios y ambientales en distintas regiones del país.








