Anthony Castrovince

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Garret Anderson, héroe de la Serie Mundial y uno de los grandes jugadores de la historia de los Angelinos, falleció repentinamente a la edad de 53 años, anunció el club el viernes.

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“La organización de los Angelinos está de luto por la pérdida de uno de los íconos más queridos de nuestra franquicia, Garret Anderson”, informó el propietario de los Angelinos, Arte Moreno, en un comunicado. “Garret fue una piedra angular de nuestra organización a lo largo de sus 15 temporadas y su presencia estoica en los jardines y en nuestro clubhouse elevó a los Angelinos a una era de éxito continuo, destacada por el campeonato de la Serie Mundial del 2002.

“Garret siempre ocupará un lugar especial en los corazones de los fans de los Angelinos por su profesionalismo, clase y lealtad a lo largo de su carrera y más allá de eso. Su admiración y respeto por el juego eran inconmensurables. Extendemos nuestras más profundas condolencias a la esposa de Garret, Teresa, a sus hijas Brianne y Bailey, a su hijo Garret ‘Trey’ Anderson III y a toda su familia”.

Cuando se retiró en el 2011, Anderson dijo, “Fue verdaderamente un privilegio practicar este maravilloso juego”.

Y, sin duda, tuvo una carrera maravillosa y dinámica que hizo que su repentina muerte fuera aun más difícil de procesar.

Originario de Los Ángeles, Anderson brilló en Anaheim para la franquicia que lo seleccionó en la cuarta ronda del Draft amateur de 1990. El jardinero se convirtió en el líder de todos los tiempos de los Angelinos en partidos disputados (2,013), hits (2,368), carreras empujadas (1,292), dobles (489), total de bases alcanzadas (3,743), extrabases (796) y grand slams (ocho), y fue fundamental en el triunfo de la franquicia en la Serie Mundial del 2002 sobre los Gigantes.

En una carrera que abarcó de 1994 al 2010, Anderson jugó 15 temporadas para los Angelinos antes de pasar una con los Bravos y otra con los Dodgers. Fue convocado al Juego de Estrellas en el 2002, el 2003 y el 2005.

Al reflexionar sobre su propia carrera en el 2016, cuando fue exaltado al Salón de la Fama de los Angelinos, Anderson dejó claras sus prioridades.

“Fui un buen compañero de equipo”, subrayó. “Y ser un buen compañero de equipo significa mucho para muchas personas. Si sales, respetas a tus compañeros, los apoyas y les das amor, pero eres duro cuando tienes que serlo, eso llega lejos. Entonces, ése fue el mayor cumplido para mí, que la gente dijera que fui un buen compañero”.

También fue un tremendo bateador.

Anderson terminó en el segundo lugar en la votación del Novato del Año de la Liga Americana detrás de Marty Córdova de los Mellizos en 1995, cuando bateó .321/.352/.505 con 16 jonrones y 69 impulsadas en 106 juegos. Luego recibió apoyo en la votación para JMV en tres campañas consecutivas del 2001 al 2003, terminando tan alto como en el cuarto lugar. Lideró las Mayores en dobles con 56 en el 2002 y la Liga Americana con 49 en el 2003, lo que le valió el Bate de Plata en el jardín izquierdo en ambos años.