Por tradición y fe, la llegada del último mes del año se constituye en escenario de alegría y esperanza para el pueblo dominicano.
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Este diciembre se inicia con una economía desacelerada en su crecimiento y con un comercio aquejado por una caída de un 37 por ciento en sus ventas desde agosto pasado, de acuerdo a lo establecido por el Consejo Nacional de Comerciantes y Empresarios (CONACERD).
No obstante, la apelación a ese escenario de alegría y fe, debe primar en el ánimo de la población, sobre todo si se considera al menos como aliento la importante inyección de circulante por parte del gobierno y del sector privado con el pago de la regalía pascual entre sus servidores.
partir de esta semana se entregarán 34 mil 448 millones de pesos en el sector público, junto a otra considerable cantidad de recursos por parte de las empresas privadas.
Sea para pagar deudas, adquirir bienes y servicios, y en el caso de los afortunados, incrementar sus ahorros, el aliento habrá de sentirse en un importante sector de la población y con ello en la dinámica de la economía.
El llamado de atención para la prudencia en el uso de esos recursos y en el celo frente a la delincuencia, no resulta para nada ocioso.
Así pues, y aún en medio de las circunstancias actuales, recibamos este diciembre con la alegría y la esperanza acostumbrada y con toda la fe puesta en un año mejor.








