Juan López

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La expresión “no hay una cosa tan buena que no tenga algo malo” cobra vigencia con la grave situación por la que atraviesa la República Dominicana (RD) por la gran cantidad de accidentes de tránsitos que todos los días generan, directa e indirectamente,  decenas de heridos, muertos, daños a propiedades públicas y privadas, enormes tapones, gastos económicos en combustibles, servicios médicos y medicinas.

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El indiscutible crecimiento económico RD, el aumento de los diferentes estratos de la  clase media y de la población urbana por la continua migración de la zona rural hacia la zona urbana (del campo para las ciudades) es un proceso socio-económico positivo que evidencia progreso de nuestra sociedad. Pero, “esas cosas buenas” llegan acompañadas de “algo malo”: El incremento de la siniestralidad en el tránsito vehicular.