Juan López
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El presidente Abinader, mal asesorado, sometió al Congreso Nacional, el pasado 11 de diciembre, un proyecto de ley para fusionar o integrar el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) en el Ministerio de Educación (MINERD).
El conjunto de reacciones adversas y bien fundamentadas contra dicho proyecto de la mayoría de los protagonistas de la comunidad educativa nacional y la máxima popular “errar es de humanos, rectificar es de sabios” aconsejan al Presidente Abinader a retirar ese proyecto de ley.
Ante esos “supuestos propósitos” es válido hacer historia: Para priorizar y concentrar los complejos ámbitos de la educación preuniversitaria, fue necesario reducir el campo de acción de la Secretaría de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos, anterior denominación. En abril del 2000, con la Ley No. 41-00, se creó la Secretaría de Estado de Cultura que, con la Constitución del 2010 se modificó para, en lo adelante, denominarse Ministerio de Educación y Ministerio de Cultura. Obviamente, esta separación facilitó la concentración y especialización de ambos ministerios en sus respectivas áreas.
Ciertos tecnócratas, improvisando y obsesionados en los aspectos cuantitativos del dinero que arroja el 4 % del PIB, que por ley están destinados, exclusivamente, para la educación preuniversitaria, se pretende retroceder mediante el intento de fusionar MESCyT-MINERD. ¡Qué barbaridad!
A la fecha, no existe o no se ha dado a conocer un diagnóstico objetivo ni el correspondiente estudio de factibilidad que sirvan de sustentación racional a ese infundado capricho para, supuestamente, mejorar la calidad del gasto con la fusión (integración) mecánica de esos dos importantes ministerios de educación, en base a lo cual preguntamos:
¿Dónde están los datos que demuestren que esa integración mejorará la calidad del gasto? ¿Servirá para mejorar la calidad de la educación preuniversitaria? ¿Se olvidó el enorme déficit de miles de aulas, laboratorios y mobiliarios que padece la educación primaria y secundaria pública, a pesar del supuesto dineral que el MINERD recibe por el 4 %? ¿Qué decir de los múltiples problemas que agobian al MINERD en la administración del personal docente, técnico y administrativo de las escuelas públicas?
Por esas y otras razones, en contra del proyecto de fusión MESCyT—MINERD se han pronunciado formalmente y con importantes argumentos las siguientes instituciones: Asociación de Rectores Universitarios, (ADRU), autoridades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) Federación de Asociación de Profesores de la UASD (FAPROUASD), Asociación de Empleados Universitarios (ASODEMU), Asociación Dominicana de Profesores (ADP) Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), Frente Universitario Renovador (FUR) y Observatorio Dominicano de Políticas Públicas de la UASD (ODPP-UASD).
También han manifestado su oposición a la fusión MESCyT—MINERD los ex ministros de educación Ligia Amada Melo, Margarita Pimentel, Carlos Amarante Baret, Andrés Navarro, Alejandrina Germán, Rolando Guzmán, ex rector del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), Colectivo Ciudadano por la Calidad Educativa, Asociación de Profesionales y Técnicos de la Educación, la Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte y Acción Empresarial por la Educación (Educa).
Está suficientemente demostrado que el MINERD y el MESCyT tienen misiones diferentes y complementarias, y que la educación dominicana requiere de coordinación interinstitucional; pero con respeto a las competencias de cada nivel, sobre todo a la formación de más de dos millones de estudiantes preuniversitarios que no se pueden manejar con los mismos criterios y metodologías que la educación superior y tecnológica.
Es decir, dicho proyecto debe ser retirado por estas razones fundamentales: 1.- No existe un estudio de factibilidad que demuestre que la fusión significa calidad del gasto, reducción de la burocracia y mejor aprovechamiento del 4 % que, de acuerdo a la Ley No. 66-97 debe estar destinado a todos los aspectos relacionados con la implementación de la educación preuniversitaria que, constitucionalmente, tiene categoría de derecho fundamental.
2.- Todavía no se han presentado estudios o diagnósticos técnicos que demuestren que la fusión MESCyT—MINERD repercutirá en mejoría de la calidad de la educación preuniversitaria. A simple vista se observa que sería todo lo contrario: se complicaría las gestiones administrativas, técnicas, docentes y fiscalización de la educación preuniversitaria.
3.- Los problemas que actualmente afectan a la educación superior (pública y privada) con dicha integración, tampoco se resolverían; al revés, se complicaría al integrar los problemas, objetivos, estructuras, poblaciones y fiscalización de la educación superior en el MINERD.
Adjunto a las explicaciones y datos precedentes y por la falta de consensos; formalmente, solicitamos al presidente Abinader que recuerde que “errar es de humanos, rectificar es de sabios” y que en su haber existen importantes precedentes de casos rectificando, en ocasiones de otros proyectos que la población objetó y el presidente “al poner el oído en el corazón del pueblo” los retiró, por lo cual recibió el beneplácito de la población.
En esta ocasión, por igual, pedimos cívica y pacíficamente: señor presidente, ¡Retire ese proyecto de ley!









