María Lorenzo
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Nagua. El informe preliminar de las autoridades de las provincias Espaillat, Puerto Plata y María Trinidad Sánchez sobre los daños provocados por las lluvias establece que al menos 2,000 viviendas fueron afectadas, al quedar inundadas y 35 totalmente destruidas por la crecida de ríos.
La gobernadora de la provincia de Puerto Plata, Claritza Rochtte informó que al menos cinco casas fueron arrastradas por la crecida del río Yásica en Sabaneta de Yásica, en comunidades como Villa Islabon, Verdun, Villa Sami thomas, El Framboyan, La Cuchilla, El Resbalón y El Cementerio.
El director de la Junta Distrital de Sabaneta de Yásica, Roely Thomas, destacó que ya se están iniciando los levantamientos de lugar para cuantificar los daños, además de la limpieza de la zona y la entrega de raciones alimenticias.
Tras la activación del Comité de Emergencias, el encargado de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (DASAC), Edgar Feliz, dispuso el envío de cocinas móviles y otros insumos a las provincias de Puerto Plata, Espaillat y María Trinidad Sánchez, para garantizar la asistencia alimentaria inmediata a las familias afectadas.
El DASAC informó que una vez bajen las aguas y se realicen los levantamientos correspondientes, activará la segunda etapa del protocolo de emergencias con la distribución de raciones alimenticias crudas, la entrega de enseres del hogar y la reparación de techos.
Lo perdieron todo
Casas colapsadas, comercios destruidos llenos de lodo y familias que lo perdieron todo en cuestión de horas. La furia de los ríos sorprendió la madrugada del miércoles a miles de familias que hoy no tienen dónde dormir.
“Este río nos agarró desprevenidos, antes duramos tres-cuatro días para llenarse pero ahora no nos dio tiempo. A penas pudimos salvar nuestra vida, nos quedamos en la calle”, manifestó Félix Brito, uno de los damnificados en Sabaneta.
Desde el miércoles han sufrido los estragos de las inundaciones que llegaron hasta por encima de un metro de altura, dejándolos solo con la ropa que tenían puesta cuando fueron sorprendidos a las 4:00 de la mañana por este fenómeno natural.
Esta situación también afectó gravemente a centros educativos como la escuela Juan Pablo Duarte en El Caimán, impidiendo que 137 estudiantes reciban el pan de la enseñanza.
“Nunca había pasado algo así tan fuerte, perdimos todo lo tecnológico, el área esta devastada con paredes rotas, inmobiliario la mayoría se lo llevó el río”, narró a elCaribe, Elisabeth Pérez, directora del referido centro educativo.
Otras residencias anegadas por las aguas se produjeron en Cabarete, Sosúa, y en zonas vulnerables del municipio cabecera de San Felipe de Puerto Plata.
Abel Suriel, alcalde del municipio de Gaspar Hernández, comunicó que aproximadamente 350 viviendas resultaron inundadas y al menos 24 fueron destruidas tras las fuertes lluvias que provocaron el desbordamiento del río Boba.
Los daños se produjeron en zonas céntricas y sectores vulnerables de la demarcación perteneciente a la provincia Espaillat.
El ejecutivo municipal explicó que en algunos puntos el nivel del agua superó los seis pies de altura, penetrando en residencias y establecimientos comerciales.
Entre las áreas más impactadas mencionó la avenida Duarte, donde varios negocios colapsaron, incluyendo dos establecimientos ubicados próximos al puente.
Suriel señaló que el hotel María Cristina sufrió daños estructurales severos y podría derrumbarse en cualquier momento, por lo que será notificado formalmente para impedir su utilización.
También se reportaron afectaciones significativas en comunidades como Caimán, Los Leones y Bravo de la Antigua, donde múltiples viviendas, en su mayoría de familias de escasos recursos, quedaron destruidas o en riesgo de colapso.
Las autoridades iniciaron el proceso de levantamiento en las zonas de mayores estragos como las comunidades de Gaspar Hernández y Sabaneta de Yasica.
Las inundaciones han provocado la alerta roja para las provincias de Espaillat, María Trinidad Sánchez y Puerto Plata.
Las autoridades aseguran que se mantiene en sesión permanente, dando seguimiento a la situación en coordinación con el Centro de Operaciones de Emergencias, a fin de continuar llevando asistencia oportuna a las familias afectadas.








