Humberto Almonte

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Analista de Cine

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Una de las características menos publicitadas de la película brasileña El Agente Secreto (O Agente Secreto) y que para muchos pasa desapercibida, es el papel de los funcionarios corruptos de ese país en la represión y de su acumulación de riquezas valiéndose de los privilegios que les daba ser el soporte burocrático de estos gobiernos de militares golpistas. 

Estas características se entrelazan, y por lo tanto, se hacen menos notorias al integrarse en las tramas y subtramas, dando como resultado de que a ojos de la mayoría de los espectadores y analistas cinematográficos, toda la represión o la violencia son generados exclusivamente por los militares que detentan el poder visible a los ojos de la sociedad. 

La trama se sitúa en 1977, durante la dictadura militar brasileña. Marcelo, un profesor que huye de un pasado turbulento, huyendo regresa la ciudad de Recife, donde espera construir una nueva vida y reencontrarse con su hijo. Pero pronto se da cuenta de que la ciudad está lejos de ser el refugio que busca, que las fuerzas gubernamentales le persiguen y las amenazas de muerte se ciernen sobre él.

 

Kleber Mendonça Filho es el responsable de la dirección y el guion de esta coproducción Brasil-Francia-Alemania-Países Bajos (Holanda) con 158 minutos de duración. El elenco lo componen Wagner Moura, Carlos Francisco, Tânia María, Robério Diógenes, Alice Carvalho, Gabriel Leone, María Fernanda Cândido, Hermila Guedes, Isabél Zuaa y Udo Kier.

El thriller político de Mendonça Filho destaca este aspecto de la influencia del sector burocrático civil en la represión que desató el gobierno militar, por lo tanto, no es culpa de la película que tal tema pase delante de nuestros ojos sin notarlo. Debemos recordar que en muchos casos estos funcionarios se convertían en islas de poder dentro de las empresas estatales dependiendo de su jerarquía o de la importancia de la empresa.  

Los funcionarios civiles también reprimen 

La violencia contra la sociedad brasileña y sus ciudadanos era ejercida por una especie de división especializada, una especie de conglomerado de la represión, la tortura o la muerte,  donde se integraba al ejército, la policía y los sicarios, recordando que el profesor Marcelo (Wagner Moura) era perseguido, tanto por los militares como por los sicarios de Henrique Girotti (Luciano Chirolli). 

Girotti manda a matar a Marcelo porque simplemente los desarrollos tecnológicos y metodológicos que implementa dentro de la estructura estatal chocan con los intereses y las ganancias de Girotti, alto ejecutivo de la empresa estatal Eletrobras. Además, Marcelo no parecía ser susceptible de ser convencido de que abandonara sus proyectos, que por cierto, le ahorraban dinero al estado.

Marcelo, el personaje central de El Agente Secreto, goza de una característica notable, pues estando rodeado de violencia, siendo perseguido, estando agobiado por múltiples problemas personales, transmite una calma que entra en contradicción con ese ambiente caótico y violento que lo rodea siendo ese el acierto del guionista y realizador, pues tal contradicción, ese choque entre lo interior y exterior del personaje, es uno de los motores que impulsan y sostienen la película.  

Mendonça Filho articula una estructura guionistica donde el estado represor teje una telaraña tan efectiva que con el más mínimo movimiento de cualquier ciudadano disidente se activan los hilos represivos para eliminar a ese ciudadano y a cualquier disidencia. Todo ello a imagen y semejanza de cualquier dictadura en cualquier parte del mundo. 

La articulación elegida dirige la acción con un ritmo minimalista,  construyendo una atmósfera con toques cómicos, elevando ligeramente en ocasiones la dramaticidad, o en otras acudiendo al realismo mágico, pero siempre asordinando toda la expresividad, rebajando siempre las tonalidades para componer una obra cargada de humanismo, crítica política y así delinear con trazos precisos la imagen de un Brasil atrapado en las garras de una dictadura. 

Marcada por el preciso abordaje que hace Wagner Moura de su personaje Marcelo y un extensísimo elenco que no desafina por ningún lado, incluyendo al corto pero significativo rol de un ex soldado nazi que hizo el fallecido Udo Kier y el  fantástica trabajo de la nueva estrella de 79 años Tânia María como Doña Sebastiana, el ángel de la guarda de Marcelo. Es sin embargo Moura con su sobria pero efectiva caracterización de un ciudadano perseguido, lo que destaca mostrando su expresividad contenida a la hora de dar presencia al personaje a quien eleva de esa forma. 

Crónica rigurosa y pausada de una dictadura 

La obra del realizador llama la atención por su minuciosidad al construir el edificio del guion, definir personajes, tonalidades, ritmos de la trama y atmósferas lo cual se asemeja mucho al trabajo de un orfebre, pues manejar tanta carga política sin caer en los extremos del panfleto, el sermoneo o la moraleja política, y sobre todo, sin cometer el pecado capital de aburrir al espectador como señalaba Buñuel, es toda una epopeya que merece ser reconocida.  

El Agente Secreto (O Agente Secreto) de Kleber Mendonça Filho es un thriller político que no es simplemente el destino de un ciudadano dentro de un régimen represivo, es en todo caso, una crónica dramática de una sociedad contada sin prisas ni furias por un bardo del cine de mano firme y visión sensible.