La directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en República Dominicana (FLACSO RD), Cheila Valera, advirtió que el aumento de los años de escolaridad en el país no necesariamente se ha traducido en mejores niveles de educación y aprendizaje.
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“Escolaridad no significa educación. Hemos incrementado los años de escolaridad, pero estar sentado en un pupitre no significa que se esté aprendiendo”, expresó durante una entrevista para “Reseñas, el Podcast”.
Valera explicó que organismos como la UNESCO y el Banco Mundial han advertido sobre la denominada “pobreza de aprendizaje”, que se produce cuando niños y adolescentes permanecen dentro del sistema educativo, pero no logran desarrollar competencias básicas.
“No solamente no se está aprendiendo suficientemente en la escuela, sino que vemos niños y niñas que no pueden comprender un texto simple ni realizar un cálculo sencillo”, sostuvo.
La especialista señaló que se trata de una crisis global y recordó que las evaluaciones internacionales, entre ellas PISA, han evidenciado retrocesos en numerosos sistemas educativos.
Desigualdad sigue afectando el aprendizaje
Valera identificó las condiciones socioeconómicas como uno de los principales factores que influyen en los resultados educativos, con una mayor afectación entre estudiantes de familias de bajos ingresos.
También indicó que existen diferencias entre niños y niñas: los varones presentan mayores rezagos en distintas áreas, aunque obtienen mejores resultados relativos en matemáticas, mientras las niñas muestran un desempeño superior en lectura y ciencias.
Sobre las evaluaciones internacionales, sostuvo que deben analizarse de manera crítica, ya que muchas toman como referencia países con condiciones económicas distintas a las de República Dominicana. Sin embargo, reconoció que permiten medir avances y retrocesos.
Mayor inversión no garantiza mejores resultados
La directora de FLACSO RD destacó que la inversión educativa ha aumentado considerablemente tras la aplicación del 4 % del Producto Interno Bruto destinado al sector.
“República Dominicana ha incrementado mucho los insumos en educación. Tenemos más escuelas, más transporte, más alimentación, más docentes y más libros”, manifestó. No obstante, advirtió que disponer de mayores recursos no garantiza, por sí solo, mejores resultados.
“Ningún insumo particular y suelto puede ayudarnos a conseguir los resultados que queremos”, afirmó.
Valera señaló que todavía persisten debilidades en la gestión de los centros educativos, así como una elevada carga burocrática para docentes y directores, quienes deben dedicar tiempo a procesos administrativos en lugar de concentrarse plenamente en el aprendizaje.
“Tenemos que lograr una mayor concentración de todo el sistema en el aprendizaje”, expresó.
Familia y educación
La especialista también llamó la atención sobre la limitada participación de las familias en el proceso educativo de sus hijos, una situación que relacionó con factores como la informalidad laboral y las condiciones económicas de numerosos hogares.
Explicó que muchas familias deben concentrarse diariamente en generar ingresos para cubrir sus necesidades básicas, lo que dificulta un mayor involucramiento con las escuelas.
A esto se suma, según Valera, que muchas mujeres participan en el mercado laboral y continúan asumiendo gran parte de las responsabilidades domésticas y del cuidado familiar.
Consideró que los propios centros educativos deben facilitar la participación de los padres mediante horarios y mecanismos que se adapten mejor a su realidad.
Asimismo, expresó preocupación por la pérdida de valoración de la educación entre algunos jóvenes, quienes, dijo, observan modelos sociales asociados al enriquecimiento rápido y al reconocimiento basado en bienes materiales.
Deserción escolar continúa siendo elevada
Valera también advirtió sobre la cantidad de jóvenes que no logran completar la educación secundaria.
De acuerdo con los datos expuestos, entre un 32 % y un 34 % de los jóvenesabandona o no culmina la secundaria en el tiempo previsto, una proporción elevada en comparación con otros países de América Latina.
La especialista señaló que esta situación limita las oportunidades futuras de los jóvenes para acceder a mejores empleos y participar plenamente en la vida económica y social.
Valera insistió en que el reto educativo dominicano no consiste únicamente en aumentar escuelas, docentes, libros o programas de asistencia, sino en lograr que esos recursos se traduzcan efectivamente en mejores aprendizajes.









