La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (CONFENAGRO) ratificó este lunes su posición de que la producción nacional de arroz debe mantenerse protegida frente a las importaciones, debido a su importancia económica, social y estratégica para la alimentación de las familias dominicanas.
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Para CONFENAGRO, el arroz no puede ser abordado únicamente como una mercancía. Es uno de los principales componentes de la alimentación de los dominicanos, representa aproximadamente el 20% del valor bruto de la producción agropecuaria y sostiene una cadena de valor de la que dependen cerca de 30,000 productores y más de 300,000 empleos directos e indirectos.
La entidad señaló que una apertura indiscriminada colocaría a los productores dominicanos frente a una competencia desigual, debido a las diferencias existentes en escala productiva, en tecnología, en financiamiento, en infraestructura y en apoyo estatal, resaltando que entre 2019 y 2020, solo en el Programa de Cobertura de Pérdidas (PCE) los productores estadounidense recibieron unos 629 millones de dólares.
Durante el período 2003-2007, Estados Unidos concentró el 89 % de la producción arrocera de los países integrantes del DR-CAFTA, con un promedio anual de 9.5 millones de toneladas, mientras que la República Dominicana produjo un promedio de 648,000 toneladas anuales.
“Los subsidios, las ayudas internas y el acceso a tecnología ofrecen a los productores de Estados Unidos ventajas que les permiten comercializar el cereal a precios con los que difícilmente pueden competir los arroceros dominicanos”, explicó el gremio.
Para CONFENAGRO defender el arroz dominicano no significa oponerse al comercio internacional, sino reconocer las asimetrías existentes y garantizar condiciones justas para los productores dominicanos.
La entidad sostuvo que las importaciones deben utilizarse únicamente para complementar eventuales déficits de la oferta nacional y nunca para sustituir la producción local, deprimir los precios pagados a los productores o desalentar las inversiones en el campo.









