José Rafael Sosa

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La XIII edición de los Premios Platino, cuya gala del próximo 9 de mayo llenará el Teatro Gran Tlachco del Parque Xcaret, en Riviera Maya, México, reunirá lo mejor del cine y la televisión de Iberoamérica. La lista oficial de nominaciones integra 30 películas y 19 series producidas en 14 países iberoamericanos.

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Destacan, con 11 nominaciones cada una, Belén (Dolores Fonzi, Argentina) y Los domingos (Alauda Ruiz de Azúa, España). O agente secreto (Kleber Mendonça Filho, Brasil) cuenta con 8 candidaturas, y Sirât (Oliver Laxe, España) suma 7 nominaciones a los Platino.

Las esperanzas dominicanas de lograr un Premio Platino se centran en la única categoría en la cual está nominada: animación.

¿Cuáles posibilidades tiene el país de ganar la estatuilla de los Platino, logro que ocurriría por primera vez? ¿Existen realmente? Sí, las hay, pero…

Quienes seguimos de cerca el quehacer del cine dominicano sabemos que no es sencillo predecir una votación del jurado. Son pocas las certezas.

Olivia y las nubes (Tomás Eduardo Pichardo Espaillat) compite con Decorado (Alberto Vázquez, España), Kayara (César Zelada y Dirk Hampel, Perú) y Soy Frankelda (Arturo Ambriz) y Roy Ambriz, México).

Hay posibilidades, pero el pleito es reñido y la contendiente principal es España, que presenta dos títulos nada desdeñables, a lo cual se une la fuerza de los jurados ibéricos por su número y por ser el hogar original del premio.

Decorado (Alberto Vázquez, España) es una producción con reconocida marca de autor, con posibilidad de beneficiarse del voto académico de los jurados por la trayectoria de su director y la tradición española.

Kayara (Perú/España) exhibe su recaudación global —más de dos millones de dólares— y una producción industrial apoyada en animación en Blender, con banda sonora de la Orquesta Sinfónica de Budapest y la inclusión de lengua originaria, detalle étnico que suele complacer a determinados sectores de los jurados por su criterio de inclusión. Sin embargo, su debilidad es la ausencia de premios y de elogios de la crítica especializada, lo cual —a nuestro juicio— le resta posibilidades.

La fortaleza de Olivia y las nubes radica en su palmarés: mejor animación en el Festival de La Habana; Biznaga de Plata en el Festival de Málaga; mejor película en el San Diego Latino Film Festival; presencia en el Festival de Guadalajara; mención especial en BFI London y selección oficial en festivales de alto nivel como Locarno, Annecy y Ottawa.

La cinta de Tomás Eduardo Pichardo Espaillat tomó diez años de producción, en condiciones propias de un cine de guerrilla, pese a los altos estándares alcanzados. Destacan sus impecables escenas de animación, tanto por su carácter experimental y arriesgado como por la sólida marca autoral que la distingue. Podría ganar, y sería la primera vez que el país logre alzarse con una estatuilla.

La cuarta película animada participante es Soy Frankelda (México), ganadora del Premio del Público en Fantasía Festival y nominada a los Premios Annie 2026 —distinción clave a nivel mundial—.

Es el primer largometraje mexicano de stop motion de gran escala, con apoyo indirecto de Guillermo del Toro como mentor y ya adquirida por la plataforma Netflix, ventaja que incide en la percepción de los jurados. Cuenta con excelente crítica y se perfila como fuerte competidora por su innovación técnica y visibilidad internacional.

Los Premios Platino son organizados por  la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA), que representa a los productores audiovisuales y gestiona derechos de propiedad intelectual, y la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA), que agrupa a productores de toda Iberoamérica, lo que otorga carácter regional al premio.

Coauspician: la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)Iberia (aerolínea oficial), Meliá Hotels International (sede y hospitalidad) y AIE (Artistas Intérpretes o Ejecutantes).