Más del 60% de los hogares dominicanos está ajustando su consumo de bebidas para hacer rendir el presupuesto, en un contexto donde, pese al buen desempeño económico del país frente a la región, la presión sobre los ingresos redefine las decisiones de compra.

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Así lo establece el análisis “Tendencias del consumo de bebidas en República Dominicana” de Worldpanel by Numerator, que identifica cambios estructurales en categorías como agua premium, vino, tequila y whisky, evidenciando un consumidor más selectivo, que combina aspiración con control del gasto.

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En el caso del agua premium, la categoría continúa expandiéndose y ya tiene presencia en 4 de cada 10 hogares, especialmente en segmentos medios y altos. Sin embargo, el estudio subraya que la penetración aún no alcanza el nivel de reconocimiento, lo que revela un espacio de crecimiento importante. Más del 60% de quienes la compran lo hace de manera regular, con preferencia por opciones sin gas y saborizadas, aunque el reto sigue siendo convertir ese interés en un hábito sostenido de consumo.

El vino, por su parte, se consolida como una de las categorías de mayor alcance, con presencia en cerca del 60% de los hogares dominicanos. Esto equivale a más de 850 mil hogares consumidores y un gasto anual que ronda los RD$50,000, lo que lo posiciona como un segmento de peso dentro del mercado de bebidas. A pesar de este nivel de penetración, el informe señala que aún existe margen para aumentar la frecuencia de consumo y fortalecer la experiencia asociada a esta bebida, principalmente en contextos sociales y familiares.

Un comportamiento distinto se observa en el tequila. Aunque solo está presente en el 11% de los hogares, el gasto anual por hogar supera los RD$38,000, incluso por encima de categorías más masivas como el whisky y el vino. Este patrón responde a su asociación con ocasiones especiales y a una creciente afinidad entre mujeres adultas, lo que refuerza su carácter aspiracional y su capacidad de generar alto valor económico con una base de consumidores más reducida.

En contraste, el whisky mantiene su condición de bebida tradicional, con presencia en uno de cada tres hogares dominicanos. No obstante, el estudio identifica una brecha entre reconocimiento y compra, lo que sugiere la necesidad de reposicionar la categoría en términos de valor y ocasión de consumo para sostener su relevancia en el mercado.

El informe también destaca el papel determinante de los canales de venta en la configuración de estas tendencias. El supermercado se mantiene como el principal punto de compra, impulsado por su amplio surtido y precios competitivos. Las licorerías conservan su importancia por la cercanía y especialización, especialmente en compras planificadas, mientras que los restaurantes se posicionan como espacios clave de descubrimiento, donde los consumidores prueban nuevas marcas o categorías que posteriormente incorporan a su consumo habitual.

Estas dinámicas reflejan que el canal no solo influye en el lugar de compra, sino también en la forma en que el consumidor toma decisiones y en el momento en que una categoría logra conectar con sus necesidades.

De acuerdo con Alejandra Ortiz, directora de NCA Caricam de Worldpanel by Numerator, el mercado dominicano muestra con claridad cómo el consumidor está redefiniendo sus patrones de consumo. “No es solo que cambien las marcas: cambian las ocasiones, los canales y lo que el consumidor espera de cada categoría”, indicó.

El análisis concluye que estas transformaciones no se limitan al mercado local. Las tendencias observadas en República Dominicana, como la orientación hacia segmentos premium con valor percibido, la redefinición de ocasiones de consumo y la evolución en los canales de compra, comienzan a replicarse en otros mercados de la región, posicionando al país como una referencia adelantada para anticipar movimientos en el Caribe y Centroamérica.