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Cuatro años después de un Mundial disputado en Catar, diminuto emirato del Golfo, la competición va a cambiar por completo de dimensión y se jugará en 16 estadios repartidos a lo largo de 4.000 km, para un total de 104 partidos, desde el encuentro inaugural, el 11 de junio en el estadio Azteca de Ciudad de México, hasta la final prevista el 19 de julio en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, donde se conocerá al sucesor de la Argentina de Lionel Messi, coronada en 2022.
“104 Super Bowls”
Para dar una medida del acontecimiento, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, prometió “104 Super Bowls” (en referencia a la tradicional final de la NFL) y unos ingresos del orden de 11.000 millones de dólares para la institución.
El dirigente italo-suizo, que no deja de exhibir su cercanía con el presidente estadounidense Donald Trump, también estimó, en una reciente entrevista al canal CNBC, el impacto sobre la economía de Estados Unidos —donde se disputará la mayoría de los partidos (78, incluidos todos los encuentros a partir de cuartos de final)— en “unos 30.000 millones de dólares en términos de turismo, restauración, seguridad e inversiones”.
Momento fuerte del 2º mandato
Más allá de las cifras astronómicas avanzadas por los organizadores, el buen desarrollo del torneo está lleno de incertidumbres desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.
El millonario pretende convertir este Mundial, que se celebrará en plena conmemoración de los 250 años de la independencia del país, en uno de los momentos fuertes de su segundo mandato.
Pero su política aduanera, especialmente hacia sus vecinos, sus amenazas de convertir a Canadá en el 51º estado estadounidense, sus ataques contra los aliados europeos o sus medidas para limitar la inmigración invitan a la preocupación, aunque hasta ahora los llamados a boicotear la Copa del Mundo han sido bastante discretos.
La operación militar de Estados Unidos e Israel lanzada el sábado contra Irán, uno de los equipos clasificados, que acabó con la muerte del ayatolá Alí Jamanei, ha oscurecido aún más el horizonte y podría plantear la cuestión de la presencia en suelo estadounidense de la selección nacional iraní, que en teoría debe disputar sus tres partidos de la fase de grupos en la costa oeste (Los Ángeles y Seattle).
Protestas por la política migratoria
El punto más problemático hasta ahora ha sido la política antimigratoria del presidente republicano, polarizando el debate en Estados Unidos.
Los expeditivos métodos de la policía de inmigración (ICE) y la muerte de dos manifestantes estadounidenses por disparos de agentes federales en Mineápolis (Minnesota), provocaron una ola de protestas en diversas ciudades del país.
A mediados de enero, Washington también anunció la congelación de visas a los ciudadanos de 75 países en el marco de la lucha contra la inmigración ilegal.
Entre las naciones afectadas figuran Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil, cuatro de las selecciones participantes en el Mundial.
Teóricamente, esta medida no afecta a los aficionados que tengan entradas, pero puede acabar disuadiendo a muchos hinchas extranjeros de viajar a Estados Unidos, donde se esperan, además de siete millones de espectadores en los partidos, entre 20 y 30 millones de turistas, según Infantino.
A este panorama poco alentador se ha sumado la situación de inseguridad en México, donde la muerte del jefe de uno de los cárteles de la droga más importantes, abatido en una operación militar, ha desencadenado una ola de violencia en varias zonas del país, incluida Guadalajara, que debe acoger cuatro encuentros del Mundial.
Violencia en México
Preguntado el martes por la AFP, Infantino se mostró “muy tranquilo” con respecto al normal desarrollo del torneo y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum aseguró que no existía “ningún riesgo” para los aficionados.
En el apartado deportivo, el panorama está más despejado y los principales aspirantes a suceder a Argentina están ya listos para la batalla.
Además de con la Albiceleste de Messi, habrá que contar con la campeona de Europa, España, que se enfrentará contra el equipo de Lionel Scaloni el 27 de marzo en Doha en la Finalissima.
Sin olvidar a la Francia de Kylian Mbappé, que ha alcanzado la final en cuatro de las últimas siete ediciones (con dos títulos), el Portugal de Cristiano Ronaldo (último ganador de la Liga de Caciones europea), la Inglaterra de Jude Bellingham y Harry Kane, así como Brasil y Alemania, eternos favoritos a pesar de unos resultados irregulares.









