Felipe Ramirez
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El delegado político, una figura garantizadora de la transparencia electoral. En la República Dominicana el delegado político tiene su origen en la ley electoral 5884 del año 1962. Éste, en la actualidad, juega un papel preponderante, ya que dentro de los colegios electorales son los representantes de las entidades políticas a las que, en la mayoría de las ocasiones, defienden a capa y espada, para preservar la transparencia de los resultados de cada voto escrutado.
Cuando hablamos del delegado político, debemos ver más allá, y no a una persona que está única y exclusivamente velando por que se respeten los votos de su partido. Más arriba mencionaba que el delegado político es una figura fiadora, y como tal debe garantizar fielmente el cumplimiento del debido proceso, el cual se debe realizar de manera transparente; este correcto proceso del que hablamos es parte esencial del fortalecimiento de la democracia, ya que se espera de que el delegado cumpla con lo establecido en la ley electoral y sus resoluciones (el sistema electoral esta concebido en nuestra Constitución desde el artículo 208 hasta el 216).
Es importante abordar este tema ya que nos aproximamos a un evento electoral municipal y distrital y en los subsecuentes meses se estarán llevando a cabo las elecciones presidenciales y congresuales, los dos de vital importancia para el sistema político democrático en el que vivimos.
Una de mis principales preguntas y, sobre la cual, según pasan los días cobra cada vez más sentido es la siguiente: ¿están realmente preparadas aquellas personas que los partidos políticos presentarán ante la JCE para que funjan cómo delegados de los partidos? Es una interrogante que todo ciudadano dominicano debería formularse. Soy de la opinión que no todos están preparados para esta decisiva tarea. Lo que me hace tener este concepto es el resultado de los votos que fueron declarados nulos en las elecciones pasadas, donde realmente existía la intención del sufragio. Recordemos que los roles más importantes los tienen los delegados en esta parte del proceso.
El delegado del momento político en que vivimos debe ser capaz de cumplir con las exigencias que amerita este proceso histórico en el que nos encontramos, y para eso necesita una formación integral, la cual no se obtiene dos meses antes de las elecciones, ya que, el mismo, debe contar con amplios conocimientos. Que, bajo los criterios establecidos, pueda realizar su rol en los escrutinios y las impugnaciones ante la JCE; siempre que identifiquen irregularidades, así como los nuevos elementos que entran a formar parte del proceso, tales como la mesa auxiliar, el voto accesible (voto desde casa), y el voto con planilla para discapacitados visuales. Estos elementos lo podemos observar en la resolución 073-2023 de la JCE. Por los motivos antes expuestos, se hace indispensable que el delegado político reciba una formación cívica y electoral adecuada, para que el día dé las elecciones se pueda desempeñar de manera efectiva.
A pesar de todo en estos últimos meses he podido ver y compartir con jóvenes que se muestran muy interesados y entusiasmados por ser delegados políticos, y para ello están tomando capacitaciones en la materia, lo cual me permite decir que hay un faro, una luz en el camino, para que se logre contar con delgados políticos que sepan lo que están haciendo, y nos llevarán a tener una democracia más fuerte y un proceso transparente.
Tengamos siempre presente que los delegados políticos desempeñan un papel fundamental en la garantía de que se respete la voluntad del pueblo. Su presencia en los procesos electorales contribuye a prevenir irregularidades y a garantizar que los resultados sean legítimos.









