Visitas sorpresa, también…

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Por Rafael Sánchez Cárdenas

Transferir recursos financieros, técnicos y humanos al campo fue siempre una preocupación del sector agropecuario, de la ANPA y de toda la opinión pública sensata de este país. En una sociedad agrícola en lo fundamental con más de dos millones de personas vinculadas al sector.

A pesar de los esfuerzos realizados por el Dr. Balaguer en el campo, la pobreza generalizada entre los campesinos campeaba. Mejoras en la distribución de tierras, aunque con escaso control del latifundio improductivo por lo general.

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Las visitas sorpresa del presidente Medina vinieron a ser un alivio sustancial para la vida del campo, cuya productividad aumentó de manera notable, aprovisionando el mercado local y turístico como nunca antes.

En el año 2012 la pobreza general del país era de un 43% y la extrema de un 15%, pero en el campo ambas eran de 52% y 20%, respectivamente. El 81% de los productores poseía 6.3 hectáreas, el 33% poseía 1.23 hectáreas por parcela y el 57% de ellos carecía de títulos de propiedad o eran provisionales. Solo el 33% tenía títulos de propiedad.

La crisis post-Baninter sacó al campo del sistema de financiamiento nacional. La Junta Agroempresarial Dominicana llegó a cifrar las necesidades del campo en RD$40,000 millones.

Nadie ha puesto más empeño en el campo que el presidente Medina, aunque se prepare el escarnio. Los hechos son los hechos.

Financiamiento bajo del 5-6% anual y uno a dos años de gracia, acompañamiento del IIBI y de técnicos agrícolas y el soporte del Banco Agrícola como nunca antes. Arreglo de caminos y asfaltado de carreteras, sumado a los efectos sociales y económicos de la tanda extendida. El desayuno y almuerzo escolares impactaron positivamente en el campo.

Las visitas sorpresa devolvieron la ilusión al campo. Redujeron la pobreza y la pobreza extrema en el campo de manera significativa, fin primordial de las mismas.

Como las pymes, muchos proyectos no fueron exitosos por asunto de gestión de los propietarios, pero la dinámica productiva y social impresa al campo por las visitas sorpresa son innegables. Ningún presidente llegó tan cerca al campesino y sus problemas.

Como Emular no está en el diccionario gubernamental y el ilusionismo propagandístico con fines políticos reeleccionistas campea, esperemos una escena más de los excesos de la política.