Una reforma fiscal, ¿a quién afecta?

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Por Julia Tavárez

Periodista y abogada @JuliaTavarez10

Una Reforma Fiscal es un proceso mediante el cual se modifica la legislación impositiva de un país. En la República Dominicana el Poder Legislativo tiene la facultad de introducir los cambios o de elaborar nuevas normas. De su parte, el Poder Ejecutivo se ocupa de promulgarlas. Una Reforma Fiscal está también vinculada a cambios jurídicos, pues los impuestos están establecidos por ley. Los impuestos son pagos obligatorios que el Estado impone a sus ciudadanos para solventar su funcionamiento.

Tengo un ejercicio profesional de doce años en diseño e implementación de estrategias de comunicación institucional, lo que me permite y  puedo asegurar, y no hay que ser muy diestro para captarlo, que desde el Gobierno se desarrollan varios puntos mediante una línea discursiva clara y una retórica de introducción, de preparación de terreno, de convencimiento, de que algo es bueno para mi aunque no sea así necesariamente, más aún como globo de ensayo, de prueba para ver la reacción de la gente frente a una eventual Reforma Fiscal en la República Dominicana.

La crisis sanitaria provocada por la pandemia del Covid-19, la que ha generado una crisis económica global, deja al Gobierno dominicano sin muchas opciones para la obtención de recursos que puedan solventar el funcionamiento del Estado. Frente a este dilema, o más bien realidad, los asesores y estrategas económicos del Gobierno analizan diversas vías para introducir reformas tributarias encaminadas a equilibrar la balanza y así poder mantener sus calificaciones crediticias, lo que solo es posible si se incrementa la entrada de dinero a la Nación. ¿Y cómo hacerlo?, pues al Gobierno solo le queda la opción de ajustar y ensanchar las cuotas u obligaciones tributarios de cada dominicano. Pues, sin duda alguna, de algún lugar deben salir los recursos para seguir administrando el Estado y todo lo que esto representa.

Se podría estar de acuerdo sobre la necesidad de la Reforma Fiscal en estos momentos. Ahora bien, ¿A quién afecta más? ¿A sectores económicos que por décadas han operado con esquemas especiales, colocando en desventaja a otros de igual importancia en el empuje de la economía nacional, o a la población de clase media-baja que siempre termina pagando el consumo de la clase alta? Indudablemente que a la clase media-baja y a la inmensa mayoría del pueblo dominicano que son los pobres. Y es que así está concebido el sistema, y no es un asunto dominicano, no, esto último es el modelo impuesto en el mundo por siglos.

Sin embargo, que tal vendría o que diferente sería el panorama si, en cambio, el Gobierno verifica los esquemas contributivos de los que más tienen; investiga a profundidad por qué el Estado no recibe las recaudaciones previstas de todos los sectores económicos poderosos; o verifica las instituciones con duplicidad de funciones y servicios, para citar algunos ejemplos. O mejor aún las cuotas de los partidos y organizaciones políticas porque hasta la democracia tiene un alto costo y creo no debería ser en un país que muestra desarrollo.

Será trascendental, vital, que los actores que inciden en la promoción, diseño, e implementación de una eventual Reforma Fiscal, que , al parecer, se le impondrá al pueblo dominicano, escuchen y valoren, al momento de tomar sus decisiones, las propuestas de los sectores productivos nacionales, micros, pequeñas y medianas empresas, ya que representan el 97% del tejido empresarial dominicano, aportan un 38% al Producto Interno Bruto (PIB), las que por sus características requieren de regímenes especiales para continuar sosteniendo la economía nacional.

En última instancia, lo más factible sería enfatizar en una reforma integral, sostenible y profunda, que toque en beneficio a todos los sectores de la sociedad, realizando una distribución equitativa. De tal manera que cada dominicano y dominicana estime razonable y viabilice como deber su aporte al Estado. El Gobierno tiene que estar claro de que la gente no quiere pagar más impuestos porque siempre recae en la clase media-baja y hunde a los más pobres.

No es lo mismo sentirse obligado que sentir que es necesario cumplir con más que una obligación, un deber, si el Estado propicia el bienestar económico y social para todos los dominicanos y las dominicanas. De esa manera, cuando una persona cumple con sus obligaciones tributarias, lo hace pensando que está aportando para la medicina de los enfermos en los hospitales, para una mejor educación para sus hijos e hijas en las escuelas públicas, está construyendo para construir  carreteras a los campesinos para que puedan llevar sus productos a los mercados de la ciudades, siente que está aportando al desarrollo de la Nación, para ello se requiere hacerlo con transparencia y de manera honesta, con equidad para todos y todas.