Pedro René Almonte M.
Una de las cosas más difícil de lograr por el hombre, es mantener la suficiente humildad y colocar los pies sobre la tierra cuando se encuentra en posición ventajosa sobre sus congéneres.
Dicha condición del humano, la de sentirse superior sobre los demás, no escapa a casi nadie.
Solo unos pocos logran llegar a la cima con la suficiente consciencia de que algún día tendrán que bajar de ahí, puesto que llegar al cielo, es solo una frase estéticamente construida para alentar el ánimo de quien sueña con ser alguien “grande” algún día. El paso siguiente a la cima es precisamente el peldaño para comenzar a descender. De esto son testigos personalidades políticas, empresariales y sociales. Nadie se escapa de comenzar a bajar luego de estar en la cúspide.
En tal sentido, en nuestro país los periodistas y personajes mediáticos que toda su vida han estado cerca de Participación Ciudadana y USAID, aquellos que alguna vez utilizaron el poder que proporciona una voz frente a un micrófono, y el respaldo del imperio del norte, para despotricar contra todo aquello que no estaba alineado con sus intereses, esos que alguna vez se pintaron como independientes y con un prestigio construido con los años de trabajo; hoy son víctimas de ataques inmisericordes, tal vez con razón, esos que dedicaron tanto tiempo en afirmar que todo lo que no estaba de su lado, estaba podrido.
Participación Ciudadana y sus correligionarios hoy se encuentran con una pared en la espalda y una espada en la frente. La sociedad dominicana ya sabe que no eran tan serios, que no son la joya de la corona, que no son el símbolo de la honestidad. Hay cosas que al final hay que dejárselas al tiempo. Ignoro si esos personajes pintorescos del mediatismo dominicano han recibido fondos de USAID o de Participación Ciudadana. Los hechos dicen que colaboraron con los medios que tenían a mano para acabar con el estado de cosas que se vivieron en los años del PLD, y por ese trabajo cobraron con designaciones en el gobierno y con contratos jugosos en el mismo.
El tiempo demostró que no son tan serios, estaban buscando lo suyo.
¡Quítate tú pá ponerme yo!