Un acuerdo que elevará los copagos

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Por Arismendi Díaz Santana

Lo más importante del acuerdo entre el Ministerio de Trabajo (MT), las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y el Colegio Médico Dominicano (CMD) es el aumento del 20% de las tarifas y  honorarios de los procedimientos médicos y de un 30% del costo de los internamientos.

Estas alzas implican un incremento de la cápita mensual de RD$52.49, una vez sea aprobada por el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS), con un  costo de poco más de 2,834.5 millones de pesos, los cuales serán cubiertos sin elevar el aporte de los afiliados ni de los empleadores.

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Pero como el acuerdo no toca, ni reduce el porcentaje de los copagos ilegales que de manera unilateral cobran los médicos y los centros de salud, ello significa un alza proporcional del gasto de bolsillo para más de 4.5 millones de afiliados titulares y dependientes del Régimen Contributivo.

Estamos de acuerdo con el reajuste de las tarifas y honorarios profesionales. Pero al mismo tiempo, también hubiese sido justo iniciar el desmonte gradual de la enorme carga multimillonaria que pagan los dominicanos afiliados, como diferencia para poder acceder a los servicios de salud que les acuerda la Ley 87-01.

Esta solución unilateral, en cuya negociación no estuvieron representados los 4.5 millones de cotizantes, acentúa la distorsión legal y social y eleva aún más las barreras de acceso, ya que incrementará el monto de los copagos en unos 695.0 millones de pesos, por encima de los 65,000 millones calculados para este año.

Reiteramos que el cobro de esos copagos es ilegal y abusivo, ya que la Ley 87-01 establece el acceso a los servicios de salud sin ninguna restricción, salvo la que establece el Art. 130 que dispone que el afiliado cubra el 30% en la compra de los medicamentos ambulatorios.  

Bellas promesas sin mecanismos ni penalidad por incumplimiento

Un punto positivo es que las ARS autorizarán los medicamentos prescritos por los médicos, aunque éstos no estén afiliados a la ARS. Pero lamentablemente, el acuerdo no señala con claridad la obligación de todos los médicos, sin ninguna excepción,  de recetar sólo los medicamentos incluidos en el Catálogo, ni la necesidad de actualizarlo.

Muchos galenos continúan prescribiendo medicinas patentadas, no incluidas, porque reciben beneficios de los grandes laboratorios que las producen. En esos casos, como las ARS no las aceptan por estar fuera del Catálogo oficial, los afiliados terminan pagando las consecuencias porque tienen que comprarlas por su propia cuenta.

Como todos los acuerdos anteriores con el CMD, este incluye la promesa de “mejorar la atención médica a los afiliados”, una bella declaración para justificar este acuerdo unilateral y crear la sensación ante la opinión pública y la población en general de que con ello se reducirá la mortalidad materno-infantil y se elevará la calidad de la atención.

Más allá de esas bellas palabras para llenar una formalidad, lo cierto y verdadero es que se cumplirá al pie de la letra el aumento de los honorarios y de las tarifas de los internamientos. Y que, además, los 4.5 millones de afiliados continuarán pagando millonarios copagos ilegales, elevando las barreras de acceso al cuidado de la salud de la clase media y de las familias más pobres y vulnerables