La Habana.- La posibilidad de un diálogo entre Washington y La Habana que permita aliviar la asfixia petrolera vuelve a abrirse paso este martes con las últimas declaraciones de la administración estadounidense, que apuntan a conversaciones.
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Mientras tanto el asedio energético va haciendo metástasis por toda la sociedad cubana. Los vehículos poco a poco desaparecen de las calles, hospitales y oficinas estatales están en servicios mínimos, y los apagones se extienden por horas en toda la isla.
“El transporte no es una opción ahora mismo”, explica a EFE Erleny, un habanero de 49 años, que empuja a diario la silla de ruedas de su madre -con una parálisis parcial- hasta el policlínico para su sesión de fisioterapia por unas calles llenas de agujeros que el llama “desbaratadas”.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró en la noche del lunes, en línea con lo que ha apuntado ya varias veces en las últimas semanas, pese a las negaciones de La Habana, que su Gobierno está manteniendo conversaciones con altos cargos del Ejecutivo cubano.
“Estamos hablando con Cuba ahora mismo. (El secretario de Estado de EE.UU.) Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es… realmente una amenaza humanitaria”, afirmó en unas declaraciones a bordo del avión presidencial.
Trump subrayó que tras la orden ejecutiva que firmó el 29 de enero con la amenaza de aranceles a quienes suministren petroleo a Cuba, a la isla no esta llegando “nada”. El Gobierno cubano no ha refutado este martes que haya contactos, pese a que lo ha negado en repetidas ocasiones en las últimas semanas.
El presidente de EE.UU. aplaudió además en redes sociales la participación de Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde el secretario de Estado se refirió a Cuba en varias ocasiones.
En una entrevista al medio estadounidense Bloomberg, aseguró que “el problema fundamental” de la isla es que “no tiene economía” y que sus dirigentes “no saben cómo mejorar la vida diaria de su población sin ceder el poder en los sectores que controlan”.
“Es importante para el pueblo de Cuba tener más libertad, no sólo libertad política, sino también libertad económica (…) De verdad pienso que su disposición (del Gobierno cubano) a empezar una apertura en este aspecto es un camino potencial hacia adelante”.
En este sentido, el economista cubano Pedro Monreal abogó recientemente por iniciar un diálogo técnico e informal sobre aspectos económicos como una fórmula para encauzar las conversaciones diplomáticas y afrontar los graves problemas estructurales que sufre la isla.
Sobre diálogo volvió a hablar esta semana el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, que “mostró” su preocupación por el “deterioro” de las condiciones de vida en Cuba debido al asedio petrolero.
Varios organismos de la ONU han señalado en los últimos días que Washington está incumpliendo la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional con el bloqueo energético, que está afectando especialmente a los más vulnerables.
“Los objetivos políticos no pueden justificar acciones que en sí mismas violan los derechos humanos”, sostuvo el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk.
Consecuencias sociales y económicas
El Ministerio de Salud Pública de Cuba alertó este martes de que la presión estadounidense está poniendo en peligro la atención sanitaria a 32.880 embarazadas y más de 61.830 menores de un año con necesidades especiales.
La falta de combustible -que ha llevado al Gobierno cubano a poner en marcha un duro plan de contingencia con servicios mínimos en hospitales, teletrabajo en oficinas y racionamiento extremo en las gasolineras- está afectando también a grandes empresas extranjeras.









