Pedro Caba

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Son notables y quedarán para la historia las realizaciones del gobierno en tan corto tiempo para hacer del Cibao una región autosuficiente y descentralizarla de la Capital, pero sin una planta regasificadora de GLN en el proyecto energético de Manzanillo el desarrollo regional queda truncado y expuesto.

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La asociación del Estado con el sector privado para la instalación de un parque generador de 850 megavatios en Manzanillo avanza con la fecha de entrega de las turbinas en construcción ya establecida y otros trabajos complementarios en el lugar, pero en vez de una planta regasificadora en tierra el consorcio privado ha impuesto una solución del tipo FSRU, o sea una unidad flotante de almacenamiento y regasificación, por razones de economía de inversión y tiempo de ejecución.

Esta decisión elimina, por el momento, la posibilidad de que como fue planteado por el gobierno en la apertura de la licitación una planta regasificadora de GLN sirviera de fuente segura de alimentación del enorme parque generador allí proyectado (850 megas mediante asociación público-privada más 440 megas de Energía 2000) de 1200 megavatios.

Y que, al mismo tiempo, toda la región del Cibao tenga en esta planta regasificadora del mismo tipo de la existente en Andrés, Boca Chica, de AES International una fuente garantice suministro de GLN a futuros desarrollos energéticos, a la industria y a la futura suplantación del GLP por el GLN para consumo del hogar, por ser el gas natural 15 veces más eficiente, más limpio y más abundante en el mundo.

Además de liberarnos de un perjuicio a la vista: que AES siga siendo, pues ya tiene gasoducto disponible en todo el Gran Santo Domingo más otro en el Este hasta San Pedro de Macorís, y se extienda por todo el país un monopolio de esta estratégica fuente de energía que sirve a los hogares de todo el mundo desarrollado como es el GLN.

El gobierno actuó con diligencia cuando reivindicó la propiedad del puerto de Manzanillo entonces regenteado por empresarios privados cibaeños que, de manera previsora, ya AES  a esos mismos empresarios había convertido en Accionistas de AES Dominicana y traspasado su propiedad accionaria en EGE-Itabo, todo quizá con intención monopólica futura o simplemente para evitar competencia.

Igual de diligente fue el gobierno al construirle un espigón del puerto de Manzanillo a Energía 2000 para esta pueda atracar allí un buque de almacenamiento de GLN, el que por trasbordo ya recibió los primeros 50 mil metros cúbicos facilitan iniciar las pruebas de generación de su reluciente planta de 440 megas, y así afrontar el déficit previsto de energía en este 2026.

Energía 2000 es el proyecto que los grandes importadores de GLP financian para extender hacia el campo de la energía eléctrica lo que ha sido su lucrativo negocio de comercializar en el país este derivado del petróleo.

Todavía estamos a tiempo reformular contrato imponga interés Estado

El 3 de diciembre del 2022 los medios informaron que el presidente Luis Abinader daba el palazo inicial para la construcción, por parte del sector privado, del proyecto “Terminal de Gas Natural y Centrales de Generación Electrica”, en Pepillo Salcedo, Manzanillo cuyo puerto estatal estaba siendo reconstruido y adecuado para esas nuevas instalaciones y la conversión de un puerto multimodal de proyección internacional.

La inversión proyectada que se anunció entonces fue de US1,750 millones a cargo de dos consorcios, Manzanillo Gas and Power integrado por Haina Investment Company (HIC-Grupo Vicini), Shell Gas and Power Development y Energía de Las Américas (ENERLA) un grupo de origen centroamericano. El segundo acreditado en la licitación abierta por el Estado pues no sólo pone el puerto y sus anexidades sino también la garantía de compra de la energía producida, es el consorcio liderado por Manzanillo Energy compuesto por Coastal Dominicana, Manzanillo Energy y Lindsayca de Texas-USA.

Se trató de un “plan maestro” de desarrollo energético del gobierno compuesto de dos frentes de obras, el primero una planta regasificadora en tierra capaz de almacenar hasta 200 mil metros cúbicos de GLN que el entonces ministro de Energía y Minas Antonio Almonte definió como el “más importante de República Dominicana y el Caribe resiliente ante cualquier situación adversa en los mercados”, una especie de hub energético en capacidad de hacer trading porque estaría en capacidad de suplir gas a los barcos que transitan por Atlántico en especial los que provengan del canal de Panamá, como lo definió Andrés Astacio principal ejecutivo de la EDES de entonces, comprometidas a comprar la producción del parque.

Los consorcios privados aprovecharon la coyuntura del inicio del conflicto armado entre Rusia y Ucrania y otros en el medio oriente que dificultaron el suministro de gas natural, y presionaron modificar el contrato con el Estado para en vez una planta regasificadora suplirse de una Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación (FSRU), que le economiza inversión y tiempo de ejecución, y al mismo tiempo deja a AES International y sus asociados locales como únicos desarrolladores del GLP para las industrias y los hogares en el futuro, al tiempo que le alarga la vida

a los importadores y envasadores de GLP, ya representados en los mencionados consorcios. Eso es lo que se llama ganar-ganar.

El Estado debe retomar su contrato original, máxime ahora que la nueva administración de Donald Trump en USA tiene a la República Dominicana como el socio más fiable de la región, y consignar la terminal regasificadora en tierra como alimentadora del nuevo parque generador en construcción. La factibilidad económica, de seguridad logística y de futuro desarrollo del país dieron origen al contrato y eso factores no han cambiado, al contrario, se han reforzado.

El presidente Abinader ha procurado con éxito descentralizar el desarrollo del país con infraestructuras tales como el desarrollo del polo turístico IV en Pedernales y el multipuerto de Manzanillo que liberaría al Cibao de la dependencia energética de la Capital, y esta es la oportunidad de ratificar el propósito anunciado el 22 de diciembre de 2022.