Sendero resbaloso

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Por Manuel Hernández Villeta

La postración económica está afectando a todos los sectores de la vida nacional. El alto costo de la vida lleva a la  proletarización  de la clase media. A corto plazo el alto costo de la vida es asfixiante y lleva a la desesperación de toda la población.

Hay una vieja crisis del sistema que erosiona en momentos de la presente pandemia. Una altísima tasa de desempleo, que ahora llega con más de un millón de cesantes que no tienen seguro el retorno a su medio de producción.

El proceso inflacionario no puede ser detenido y el disparo hacia arriba de la prima del dólar, es indicativo de que la crisis económica va para largo. Con más que buenas intenciones, es posible que se controle este maremoto económico y social.

A la gente de a pie no se le puede pedir más paciencia y que soporte la crisis. Sobre sus espaldas cae todo el peso del desamparo, y hoy la lucha es para conseguir el pan o el plátano para comer.

Esa clase media a la desbandada se refugia también en la ayuda que ofrece el gobierno, pero sabe que su futuro no está en la subvención, sino en de nuevo conseguir un empleo que le permita satisfacer sus necesidades.

Al sector privado le corresponde tratar de iniciar una política de pleno empleo. Eso desde luego luce fuera de la realidad actual. Por diferentes razones, provocadas por los males de salud, las empresas trabajan a cuenta gotas, con escaso personal y siguiendo protocolos para que no se infecten sus dependientes.

Además hay que poner atención a las nuevas modalidades de servicios que han surgido, sobre todo el trabajo en casa y el servicio on-line. Los grandes supermercados ya implementan el suministro por teléfono o internet, lo cual también elimina personal.

Tiene que darse una política de pleno empleo,  de mantener los trabajos que estaban habilitados antes de la pandemia. Es la única forma de lograr una estabilidad económica y salvar al país de una profunda crisis. Son los empresarios los que deben ser los impulsadores de la creación de nuevas ocupaciones.

El gobierno tiene las manos atadas para la creación de nuevas ocupaciones, salvo que sea en la industria de la construcción. Sus seguidores en el Partido Revolucionario Moderno quieren empleo a como dé lugar, abriendo brechas de  rebeldía.

El presidente Luis Abinader se ha movido con mucho tacto en la línea del empleo, evitando despidos masivos en medio de la pandemia. Claro está que para nombrar a los perremedeístas tienen que salir del gobierno los del Partido de la Liberación Dominicana.

En uno de los momentos más difíciles de la historia reciente dominicana. Los caminos están resbalosos, pero se puede transitar. La concertación, el diálogo y los sacrificios deben ser las pautas en esta difícil hora. Si no se camina hombro con hombro, todo va a zozobrar. ¡Ay!, se me acabó la tinta.