Retos y desafíos de la nueva Cámara de Cuentas

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Por Alfredo Cruz Polanco

Nuestro país atraviesa por una gran crisis e inversión de valores morales y de honestidad. Nunca como ahora se hace tan necesario que la nueva Cámara de Cuentas de la República (CCRD) esté integrada por hombres y mujeres que, además de contar con una gran capacidad profesional y experiencia probada en el área de las auditorías y del control de los recursos públicos, sean personas integras y de una gran solvencia moral, pues nuestro país requiere que los recursos públicos, que son de todos, sean administrados con eficiencia, transparencia, pulcritud y honestidad. 

El  el primer gran reto y desafío que tendrán que enfrentar los integrantes de la CCRD será rescatar la imagen, confianza y credibilidad de esa institución, pues estas han sido tiradas por la borda, fruto de los desaciertos, incompetencia, falta de autoridad, voluntad, gerencia e inconductas de los actuales incumbentes.

Esto se logrará actuando con eficiencia, eficacia, exigiendo con autoridad la aplicación y el cumplimiento de la ley 10-04, obteniendo así, más y mejores informes de auditoría e investigaciones especiales oportunos y con calidad, que es lo que está demandando la sociedad. 

Para ello se requerirá de la contratación y capacitación de auditores íntegros, del nombramiento de una Dirección de Auditoría y un Departamento Legal que no respondan a intereses particulares, para que las auditorias e investigaciones especiales fluyan con oportunidad y calidad, eliminando el cuello de botella que actualmente existe en esas direcciones. Se debe contratar las licencias de TeamMate, herramienta de alta tecnología que contribuye a la eficiencia, calidad y rendimiento en las labores de una auditoría. Para ello el presupuesto asignado debe ser administrado con prudencia, eficiencia y austeridad. 

Otro de los grandes retos será fortalecer y tecnificar la Oficina de Evaluación y Fiscalización de las Declaraciones del Patrimonio de los Funcionarios Públicos, para que estas sean confirmadas con la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), con la Superintenccia de Bancos y con la Jurisdicción Inmobiliaria, no para archivarlas ni para generar una montaña de papeles improductivos, tal como lo expresa la ley 311-14. 

Además, continuar contribuyendo con el fomento, promoción y difusión de una cultura de transparencia, rendición de cuentas y lucha contra la corrupción, tal como lo hizo el Patricio Juan Pablo Duarte y Diez, cuya iniciativa fue difundida a través de conferencias por todas las universidades, escuelas e instituciones públicas del país durante su gestión como miembro de la CCRD, periodo 2010-2016, realizando grandes aportes en la exigencia de informes de calidad y al cumplimiento de la ley.  

La próxima CCRD debe retomar los avances y logros obtenidos en la gestión 2010-2016, firmar acuerdos de cooperación con organismos nacionales e internacionales, como la DGII, el ICPARD, Instituto de Auditores Internos, con la Asociación de Firmas de Auditores Independientes, con las distintas universidades del país; coordinar las labores de fiscalización con los demás órganos del Sistema Nacional de Control, como los son: el control interno o previo (Contraloría de la República), control legislativo (Congreso Nacional) y el Control Social, como veedor, para que cada uno cumpla con la responsabilidad que le corresponde. 

 Si soy escogido como miembro de la CCRD, por mi experiencia en el área de la contabilidad y la auditoria; por mi historial de buena conducta, honestidad, prudencia, discreción y respeto, puedo ser un ente de equilibrio, armonía y concertación para que esta institución sea relanzada, fortalecida, modernizada y tecnificada. Ojalá que así sea. 

(Resumen de exposición ante la comisión de la Cámara de Diputados que evalúa a los aspirantes a miembros de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana).