Santiago, República Dominicana.– En ocasión de la Semana Santa, el reverendo padre doctor Secilio Espinal, rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), invitó a la comunidad universitaria y a la sociedad en general a vivir este tiempo como una memoria viva que interpela la realidad personal y colectiva, especialmente ante los conflictos y tensiones que marcan el escenario mundial.
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El rector señaló que la Semana Santa “no es un paréntesis decorativo, sino una memoria viva que nos invita a mirar con honestidad nuestra realidad personal y colectiva a la luz del Triduo Pascual: Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo”. En ese sentido, subrayó que este itinerario pascual —presencia, dolor, silencio y vida— ilumina también los tiempos que hoy vivimos.
El reverendo padre Espinal reconoció que el mundo atraviesa una época marcada por conflictos, tensiones globales y profundas incertidumbres. “Las guerras que hoy estremecen distintas regiones del mundo nos recuerdan la fragilidad de la paz y la urgencia de construir caminos de reconciliación, justicia y responsabilidad compartida”, afirmó. En este contexto, destacó que la fe cristiana no convoca al temor sino al discernimiento, evocando las palabras del papa Francisco: “No dejemos que nos roben la esperanza”.
El académico llamó a repensar la realidad mundial desde una perspectiva fundada en el marco jurídico internacional y en el respeto a los acuerdos entre naciones. “El camino real entre los pueblos es la paz, el diálogo, la concertación. No es la guerra, no es la violencia. La violencia engendra violencia, y la historia nos lo ha confirmado una y otra vez”, sostuvo. El padre Espinal acudió a la sabiduría de San Pablo, quien invitó a vencer el mal a fuerza de bien (Rom 12,21), principio que debe ser referente y práctica en el comportamiento social y las relaciones entre las naciones.
Como institución de educación superior, la PUCMM asume con responsabilidad el reto que plantea este momento histórico. El rector enfatizó que la universidad está interpelada a “seguir formando profesionales comprometidos con el bien común, de modo que el conocimiento y la tecnología se utilicen con responsabilidad para contribuir de forma proactiva a transformar la sociedad”. Fue enfático en que la respuesta no puede ser la adaptación pasiva a las fallas del sistema, sino el compromiso activo con su transformación.
Finalmente, el reverendo padre convocó a que esta Semana Santa sea un espacio auténtico de renovación: “La Semana Santa no nos exige perfección, pero sí verdad. No nos pide respuestas totales, pero sí compromiso real. Nos invita a reflexionar, a sostener la dignidad humana y a abrirnos a la vida nueva. A ser agentes de austeridad como país, de diálogo y de paz. Porque la Pascua no niega la realidad: la atraviesa y la transforma”.









