Madrid.- Cuatro dominicanos, tres de ellos miembros de la banda Trinitarios, fueron condenados este miércoles a penas de entre siete y diez años en prisión por dos intentos de asesinato cometidos hace dos años en Madrid, después de que sus abogados llegaran a un acuerdo con la Fiscalía española y la acusación particular ejercida por una de las víctimas.
Los cuatro aceptaron los hechos y las penas impuestas: siete años de cárcel para el agresor cuya pertenencia a Trinitarios no quedó acreditada y diez para cada uno de los miembros de banda, a los que se aplicó el agravante de ser parte de una organización criminal y de atentar contra la vida e integridad de las personas.
Unos hechos por los que también fueron condenados a cerca de diez años de cárcel cada uno otros tres miembros de los Trinitarios: un español, un caboverdiano y otro cuya nacionalidad no consta.
Ninguno va a recurrir la sentencia, por lo que es firme, según anunciaron los ya condenados al final del juicio, que había comenzado este martes.
Además, el tribunal prohibió que los siete condenados se acerquen a menos de 500 metros de las dos víctimas, así como cualquier comunicación con ellas. Una vez que cumplan su pena, estarán en libertad vigilada ocho años.
Asimismo, tendrán que indemnizar a las dos víctimas con más de 26.000 euros por las lesiones y las secuelas ocasionadas por su ataque, que ocurrió en un parque de la ciudad de Madrid.
Los acusados fueron hasta el parque con el objetivo de acometer una “caída”, que en el argot de las bandas juveniles significa realizar un ataque en territorio considerado de organizaciones rivales, en este caso de los Dominican Don’t Play (DDP).
Los investigadores concluyeron que los atacantes se “equivocaron” con las víctimas, ya que estas no formaban parte de los DDP.
Según el relato de las dos víctimas, sufrieron un ataque “sorpresivo y por la espalda” por parte de catorce personas, que iban tapadas con mascarillas para evitar ser reconocidas y que emplearon adoquines, piedras o machetes, lo que les provocó “cortes sangrantes” en el rostro y en la mano.
Por estos hechos la fiscal reclamaba inicialmente una pena de 24 a 32 años, al igual que la acusación particular, mientras las defensas de los encausados pedían una sentencia absolutoria o la imputación por un delito de lesiones graves (máximo de cinco años de cárcel) o leves, dependiendo del caso.