Platos criollos: más que una tradición, una herencia

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Por Rosmery Féliz

Cuando utilizamos el término cultura, nos estamos refiriendo a ese conjunto de creencias, tradiciones, costumbres, arte, religión, gastronomía, que identifica un pueblo. De este cuerpo esencial, analizaremos la cultura gastronómica dominicana.

La gastronomía dominicana es un fenómeno cultural, esencial del patrimonio inmaterial, que se crea y transforma en cada bocado, en cada cocción, en cada aroma, llena del sabor de la identidad dominicana y su origen. Es una cocina siempre descrita como exquisita, que invita siempre a la celebración. Se crea y recrea un espacio común, un mapeo colectivo, que refleja las costumbres y tradiciones culinarias, utilizando como base aspectos culturales e históricos del país.

República Dominicana se ha caracterizado, desde su fundación por la creación de platos auténticos, destacando cada alimento originado en nuestras tierras. Si nos remontamos al pasado, vemos que nuestros orígenes son productos de una mezcla europea pero desarrollada en América con influencias africanas.

Además, de la de países de habla latina que circundan al Mar Caribe, aunque con ligeras variaciones desarrolladas en cada región y distinciones, dando origen a platos únicos y auténtico de Quisqueya. Ha recibido influencia de otros pueblos y culturas, como es el caso de los inmigrantes de las Antillas Menores (cocolos), quienes utilizan el coco en muchos de sus platos y los árabes que aportaron el quipe.

Los platos típicos de este país, se caracterizan por un sabor peculiar, indescriptible e irrepetible, debido a la herencia social, que a través del tiempo se han patentizados en cada uno de nuestros hogares.

Productos básicos que surgen desde el asentamiento de los Taínos en nuestro territorio, teniendo como base el maíz y la yuca, de los cuales hacían el vino, el mabí, el casabe y otros componentes de su dieta diaria. La transculturización y las necesidades que fueron surgiendo, a través del tiempo introdujeron otros detalles que fueron dando otra connotación y forma.

Los primeros detalles agregados a las costumbres establecidas por los aborígenes fueron en la época de la colonización; aquí surgieron alimentos como el “Guanimo” que fusionó el maíz con las especias traídas por los españoles.