Por José Miguel Gómez

El mundo luce impotente, ansioso, inseguro y temeroso frente a la pandemia. Los sistemas sanitarios no dan abasto, ni pueden asistir a todos en hospitales y unidades de urgencias y de intensivos. No hay ventiladores suficientes, ni camas, ni espacios para todos dentro del sistema sanitario.

Para controlar los picos de infectados y las complicaciones, cada país está requiriendo los controles, la prevención, el distanciamiento social, el quedarse en casa, el no acudir a reuniones, ni a lugares donde acudan grandes grupos o grupos pequeños menor de 5 personas.
La mejor prevención es el aislamiento, medidas de higiene, distanciamiento y quedarse en casa. En la casa, aproveche y enseñe a sus hijos a los oficios domésticos, leer un libro, contarle las historias personales de la familia, ver programas, películas, series y comentarlas entre todos; es preferible no salir y llamar a los familiares y amigos pero no exponerse. Trabajar desde la casa, compartir y gerenciar el gasto y priorizarlo.

Durante los periodos de crisis, a los hijos hay que enseñarles cómo se gerencia una crisis; sobre todo contarle que los bisabuelos y abuelos vivieron etapas y circunstancias peores durante las guerras, las hambrunas y las recesiones que se vivieron en periodos post guerra, con las dictaduras y los periodos de incertidumbre mundial.

Ahora el covid-19, un virus que se ha convertido en pandemia a nivel mundial y que afecta a todos los países, afectando a ricos y pobres, pero afectando a los más vulnerables; personas mayores de 60 años y que padezcan de enfermedades crónicas no transmisibles.

Literalmente hay pánico, es decir, una sensación de miedo y de inseguridad, de temor y angustia de que nos puede infectar o contagiar en lo personal, familiar o grupal. Esa angustia anticipatoria predispone que frente a un resfriado común, nos volvamos nerviosos, ansiosos, desesperados y recurrir al sistema sanitario para hacernos la prueba del coronavirus.

Por otro lado existe una sensación de paranoia social, que creemos que nos vamos a infectar de cualquier manera.
Entonces nos volvemos desconfiados a los extremos, suspicaces e inseguros de toda persona, lugar y espacio.
Tanto el pánico como la paranoia no ayudan en estas circunstancias. Para generar de forma asertiva y resiliente la crisis de coronavirus hay que tranquilizarse, escuchar y practicar las medidas que ofrecen las fuentes oficiales, OPS, OMS, Ministerio de Salud; no permita que las redes sociales sean las que le informen y se deje influenciar por informaciones irresponsables.

Lo inteligente y sabio es tomar las medidas preventivas, distanciamiento social y quedarse en casa. Planificar su tiempo, organizar y ocuparse de su salud mental y de la familia.

Las crisis y los procesos inesperados que surgen de forma de pandemia o guerras, o conflictos mundiales o regionales que impactan en las vidas de las personas, en la economía, el estilo de vida, el comportamiento social, dejan enseñanzas, se aprende la resiliencia social y la fortaleza emocional para manejarse dentro de las crisis.
El covid-19 le está dejando varias lecciones al mundo, a los gobiernos, a los sistemas sanitarios, a las economías, a las familias, a los ciudadanos de diferentes clases sociales.

Los países, los sistemas sanitarios deben de estar preparados para pandemias, terremotos, ciclones, crisis sanitarias de cualquier tipo. Las economías deben estar fortalecidas para responder y los ciudadanos a través de la educación y la información, ser responsables, solidarios, altruistas, compasivos y comprometidos con la necesidad del momento, ayudar y practicar la prevención.

El pánico, la confusión, la paranoia y la irresponsabilidad social, no ayudan en los episodios de pandemia o catástrofe.
Se impone la calma, la prevención, la higiene, el distanciamiento y el quedarse en casa. Todo pasa, nada es para siempre. De las peores crisis se aprende, se adoptan cambios, se adquiere experiencia; también se madura, se reflexiona y se sale fortalecido.

Estos son tiempos de prudencia, y de responsabilidad ciudadana. Es mejor quedarse en casa, y distanciamiento social.


Sin pánico y sin paranoia, pero respetando el llamado de la sanidad pública.

onsabilidad ciudadana. Es mejor quedarse en casa, y distanciamiento social.
Sin pánico y sin paranoia, pero respetando el llamado de la sanidad pública.