San José.- Daniel Ortega cumple este sábado 19 años consecutivos en el poder en Nicaragua, en un segundo mandato que comenzó en 2007, pero a sus 80 años, el Gobierno que copreside con su esposa, Rosario Murillo, parece enfrentar uno de sus momentos de mayor incertidumbre, después de la captura en una misión militar estadounidense del mandatario venezolano Nicolás Maduro, uno de sus principales aliados en la región.
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“Abrazos de nuestro comandante Daniel, compañeros, compañeras. Y vamos adelante con amor, con odio nunca más. Eso ha quedado en otros tiempos. Estos son tiempos duros y, por lo tanto, tiempos para fortalecer nuestra fe, nuestra confianza en el Padre, y tiempos para crecer en la espiritualidad y hacer más y más, desde la seguridad, el trabajo y la paz, para que Nicaragua avance”, afirmó Murillo el viernes en un mensaje con motivo del 19 aniversario.
Sin aclarar a qué se refería con esos “tiempos duros”, la pareja presidencial ha mostrado durante los últimos días su apoyo a Maduro, exigiendo su “liberación inmediata” y el “respeto a la soberanía del pueblo de Venezuela”, aunque en un tono más precavido en lo relacionado con Estados Unidos que en ocasiones anteriores.
También se ha suspendido a última hora una caminata anunciada en la capital para celebrar los 19 años de gobierno.
“Después de los sucesos en Venezuela, independientemente de lo que piensa la gente, el escenario geopolítico de América Latina cambió. Y ese escenario, ese cambio, evidentemente tiene repercusiones en Nicaragua”, afirmó a EFE el analista nicaragüense Óscar René Vargas.
Según este sociólogo, economista e historiador, “antes de los acontecimientos venezolanos, (el Gobierno de Ortega-Murillo) tenía la idea de preservarse en el poder y que la sucesión a la muerte de Ortega se fuera asegurada por Murillo y los hijos”, pero en estos momentos perciben “una situación de mayor fragilidad de parte de la dictadura”.
Vargas advierte que tras la pérdida de sus “aliados tradicionales”, los copresidentes han quedado “aislados” en América Latina: “Los únicos países que apoyaban o que mantienen relaciones aceptables actualmente con Ortega son México, Venezuela, Cuba y paremos de contar”.
Así, subraya el analista, ante este “escenario nuevo” que se abrió tras lo sucedido en Venezuela, la pareja Ortega-Murillo deben “buscar cómo darse un respiro, dar algunas concesiones para ganar tiempo y ver si pueden sobrevivir”.
Esta idea del “aprendizaje” también la comparte el analista costarricense Vladimir de la Cruz, exembajador en Venezuela, que dijo a EFE que “Nicaragua o aprende o se van a ver en una situación de peligro, de que puedan intervenir ahí en cualquier momento con algún pretexto”, como en el caso de Maduro y sus supuestos lazos con el “narcoterrorismo”.
Si tropas estadounidenses ingresan en Nicaragua para llevarse a la pareja presidencial, como sucedió con Maduro y su esposa, Cilia Flores, de la Cruz considera “que sucedería algo muy similar a lo que pasa en Venezuela”.
“No encontrarían los Ortega y los Murillo un apoyo institucional muy importante del ejército nicaragüense si eso sucediera. Habrá, en ese sentido, una neutralidad de esas fuerzas como lo hicieron en Venezuela”, asegura el analista.
Así, insiste de la Cruz, “si Ortega lee bien lo que ha sucedido en Venezuela tiene que rectificar. Si Ortega hace una buena lectura de lo que ha sucedido en Venezuela tiene que poner las barbas en remojo”.
Entre las medidas que deberían tomar, según el analista costarricense, está “restaurar el proceso democrático electoral”, dando “libertad absoluta” a la oposición para participar en las elecciones, que permitan el retorno de los opositores en el exilio, que restituyan su nacionalidad a los que se la quitaron y que liberen a los “presos políticos”.
“Si eso sucede, puede ser que manden señales importantes de mantenerse en el gobierno por pocos años, porque la edad de los Ortega no está para durar muchos años, ni las enfermedades que tienen”, pronosticó.
“Una piedrita en el zapato”
La socióloga nicaragüense María Teresa Blandón coincide en que lo ocurrido en Venezuela “va a tener un impacto sobre toda la región de América Latina y el Caribe (…) particularmente para los gobiernos autoritarios que se autodefinen de izquierda”.
“En el caso de Nicaragua, pues no representa ningún interés económico particular para Estados Unidos, pero sí es como una piedrita en el zapato (…) porque también digamos, aunque sea de manera retórica, ha manejado un discurso pseudoantimperialista, es decir, porque es un gobierno que se ha aliado también con regímenes autoritarios, no solo en América Latina, sino en otras regiones”, explicó a EFE Blandón.
La socióloga remarca además que, a diferencia de Estados Unidos, Managua sí tiene una estrecha dependencia de Washington, con la mayor parte de sus exportaciones con destino a EE.UU. o las importantes remesas que reciben de los nicaragüenses asentados en el país norteamericano.
“O sea, Nicaragua necesita de Estados Unidos, Estados Unidos no necesita de Nicaragua”, sentenció. EFE








