Nada que Esperar

20

La pandemia se afianza en el país en forma sostenida.

Con el virus y su variante ómicron expandiéndose en forma acelerada en todo el territorio nacional, los niveles de contagios han pasado de 2 mil 800 a 5 mil 200 en los últimos tres días.

La positividad, que llegó a colocarse en menos de un dos por ciento a principios de diciembre, hoy supera el 46 por ciento. Eso quiere decir que de cada 100 ciudadanos a quienes se aplica la prueba, casi la mitad resulta positivo.

Publicidad

El ausentismo laboral, indicador clave de los efectos del proceso de contagio, ya toma ribetes alarmantes.

A esto se suma el incremento en la ocupación de camas y unidades de intensivo, junto a un inquietante aumento  en contagios del personal médico y paramédico.

Las festividades navideñas sin control, los desvaríos de masivos espectáculos y el reciente evento religioso Batalla de la Fe, se constituyeron en terribles catalizadores del contagio.

Ante un cuadro como ese, pensamos que la reapertura de la docencia presencial prevista para la próxima semana constituye una innecesaria y peligrosa afrenta. Postergarla, es lo que indica el buen juicio y la razón.

Es tiempo de cautela. De medidas que le permitan al país cerrarle espacio al virus y su hiperactiva variante.

No convirtamos la espera en irresponsable tozudez.