Mujer y estereotipos cinematográficos

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En un mundo poblado de imágenes, lo que vemos en la pantalla tiende a moldear las mentalidades de las personas por los roles que interpretan las actrices y actores en las películas que impactan en los colectivos sociales, definiendo comportamientos y en muchos casos, reforzando los estereotipos en las individualidades. 

Cambiemos el guion (Rewrite Her Story), es una investigación sobre los estereotipos y la representación de la mujer en el cine que cubre el año 2018, realizada por el Geena Davis Institute On Gender Media en alianza con la organización Plan Internacional. Los datos encontrados arrojan luz sobre las desigualdades en el tratamiento de los personajes femeninos y la magnificación de los roles masculinos y la raza blanca. 

Los datos de este desbalance entre mujeres y hombres en la pantalla son claros. Basta saber que el 15% de los papeles de mujeres líderes son más propensos de ser presentados como objetos sexuales que los de hombres, que lo sufren en un 4%, y que las mujeres líderes son acosadas en un 5% de los papeles, mientras que a los hombres les pasa en un 1%.  

Las 56 películas más taquilleras en 20 países, en su mayor parte películas norteamericanas, reflejan la imagen de un mundo hecho a imagen y semejanza de los hombres, como pasa con Cleo y Sofia en Roma de Alfonso Cuarón, en las que ambas reflejan el inmovilismo del status quo social. Un punto interesante sobre el trasfondo de los personajes lo plantea la productora y directora finlandesa Elli Toivoniemi: “Espero que veamos una mejor representación de los personajes femeninos, pero a veces debemos examinar más a fondo la trayectoria o la función de los personajes femeninos en la historia”. 

En el 2018, las mujeres fueron en EEUU el 20 % de todos los directores o productores que trabajaron en 250 películas, un 2% más que en el 2017. El 8% de los directores son mujeres, un 3% menos que en el 2017 y un punto menos que en 1998, algo bastante paradójico si pensamos en la cantidad de directoras existentes pero no ajeno a la realidad artística e industrial del cine norteamericano o de cualquier cine.  

Los datos que vemos apuntan a la necesidad de un aumento participativo de la mujer en la producción y diseño de los contenidos para lograr un equilibrio en la visión de la industria cinematográfica, como lo expresa la directora Melina León: “Algunas personas me dicen que se sienten motivadas por ser la primera mujer peruana en mostrar una película en Cannes”. 

El caso dominicano 

Un acercamiento a la industria cinematográfica dominicana da como resultado una presencia importante de la mujer en los puestos de mando y en la parte creativa. En la opinión de la productora Desireé Reyes: “El cine es una de las actividades profesionales donde se manejan menos prejuicios de género en nuestro país. Es importante considerar que esta industria tiene una historia reciente y,  por tanto, las oportunidades de desarrollo profesional que plantea son tan novedosas para mujeres como para hombres”. 

La inclusión es una batalla permanente en nuestro cine que ha tenido años como el 2016 con 20 producciones, de las cuales 5 fueron dirigidas por mujeres y 12 de ellas contaron con productoras o coproductoras.   En el 2018 se han producido 22 películas con 1 dirigida por mujeres y 9 que fueron producidas o coproducidas por representantes del sector femenino. 

¿Existe un equilibrio entre personajes femeninos y masculinos en el cine dominicano? La directora Johanné  Gómez responde: “Es probable que la mayoría de las películas no cumplan con el Test de Bechdel, un método para evaluar si un guión cumple con los estándares mínimos para evitar la brecha de género, que son: 1-Aparecen al menos dos personajes femeninos. 

   2- Estos personajes se hablan una a la otra en algún momento.

 3-   Esta conversación trata de algo distinto a un hombre [no limitado a relaciones románticas, por ejemplo, dos hermanas hablando de su padre, no supera el test].

4-   Una variante exige que, además, las dos mujeres sean personajes con nombre».

El eje producción, dirección, guion, es fundamental para garantizar un contenido que no refuerce los estereotipos o la discriminación, ya que es allí donde se establecen esos contenidos y lineamientos que veremos en las salas con el guion como código fuente, así evitaremos seguirnos haciendo ciertas preguntas como las que se hace Johanné Gómez: “¿Cuántas mujeres negras, campesinas, no heterosexuales, trans y  empobrecidas protagonizan películas?”.   

 La participación y la conciencia desde dentro del cine son resaltadas por la productora Desireé Reyes: “Es importante resaltar que la participación femenina ha sido y es vital en el desarrollo de nuestra industria audiovisual, que esta es una industria en indetenible crecimiento y que las mujeres son más que bienvenidas en todas las áreas de la misma».  Y Continúa diciendo la directora Johanné Gómez: “La puesta en marcha de la ley de cine ha propiciado los espacios de formación y las fuentes de financiamiento, no es exclusivo para la mujeres, pero nos incluye. Por eso emergen y se establecen miradas femeninas». 

Mujeres al borde de un ataque de cine.

Los casos a nivel macro de la investigación del Instituto Geena Davis son un  retrato del desbalance en el tratamiento a la mujer en la industria del cine Mainstream de EEUU y otras cinematografías, manteniendo o potenciando estereotipos que afectan a la imagen femenina alrededor del mundo. En la República Dominicana se reproducen en el marco de una industria pequeña y en desarrollo, pero los efectos son similares.

Las observaciones de las cineastas, tanto a nivel mundial como en el caso dominicano, apuntan a atacar el problema de la sexualización o los estereotipos, dando más participación a las mujeres a la hora de producir contenidos. Esto redundaría en la visibilización de sus ideas, contando sus historias, en definitiva, «Cambiando el guion”.

Humberto Almonte

Productor y analista de cine.-