José Rafael Sosa
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Milly, reina del merengue es, hasta el momento, la más alta entrega cinematográfica de una incansable directora: Leticia Tonos Paniagua, quien no se agota en desafiar sus propios límites y no deja de sorprender jamás.
Con este trabajo logra lo que pocas veces se ha plasmado en cintas biográficas: partir de un guion con claro enfoque en la marca país que representa la artista; contar una historia integral, en etapas cronológicamente sucesivas, con un curso de acontecimientos coherentemente narrados y con apego a los hechos, pese a algunas deficiencias en peluquería que pudieron haberse evitado perfectamente. Junior Rosario, joven guionista, se compenetra con la historia escrita por Tonos y le da un cuerpo formidable para filmar con consistencia.
La película es sincera, evita la manipulación melodramática y no se da el lujo de ser —como otras producciones de esta línea— un mosaico de episodios biográficos sin conexión real, dando seguimiento casi documental a los hechos que marcan la vida de la principal figura femenina de nuestro ritmo nacional.
Es una obra casi perfecta, debido al desempeño de sus talentos en actuación, baile y canto, lo cual evidencia que estos aspectos fueron cuidados con asesoría especializada en cada área.
Los coaches de baile y canto logran que los talentos sin experiencia previa en esas formas interpretativas convenzan al espectador de que son capaces de hacerlo, configurando lo que considero es el musical dominicano mejor logrado en el cine hasta el momento.
Es notable el ejercicio de Tonos en una suerte de cinematografía poética con dobles realidades, como acontece con el represivo padre de Milly, interpretado por Jalsel Santana, cuyo odioso personaje adopta pasajes ricamente contradictorios frente a las líneas opresivas de su rol.
Técnicamente
Se impone acreditar como se debe a los responsables de ambientación y vestuario de época. El diseño de arte, el vestuario y el peinado se lucen, aun cuando es lamentable el uso de pelucas que se perciben sobreimpuestas y afectan la estética. En ese punto, el fallo es claro.
El universo musical y sonoro —postproducido en Puerto Rico— es la base formidable sobre la cual se sostiene la historia; Luichi Guzmán, de seguro, ya puede dormir tranquilo.
Desde la dirección de fotografía es notable el logro de la paleta de colores, la combinación de texturas y la integración de paisajes urbanos, ambientes públicos y espacios domésticos.
La ejecución de los números musicales, sobre todo los grupales y aquellos realizados en pequeños conjuntos o dúos, posee una capacidad inspiracional y una estética impecable.
La dirección de fotografía se luce introduciendo con verosimilitud e impecabilidad cromática al espectador en el mundo que la película expone.
La edición o montaje es parte esencial del éxito de Milly, la reina del merengue. Juan José Cid, egresado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba), logra, al fin, su deseo de realizar una cinta inspiradora y optimista.
Actoralmente
En cuanto a los talentos, se destacan los aportes de Sandy Hernández: como Milly, es el personaje esencial y el factor de diferencia. Afortunadamente, es dominicana y posee dominio de las herramientas necesarias para su desempeño.
Juan Carlos Pichardo Jr. se integra plenamente a su papel, diversifica como nunca su expresividad y sorprende al actuar a ese nivel, cuando se le tenía asociado al rol de “tronco móvil” para decir chistes en stand up.
Cindy Galán demuestra que es una actriz integral; el ya mencionado Jalsel Santana confirma que es un hombre de tablas consumadas y logra ser detestado incluso por el más conservador y respetuoso de los espectadores.
Carrasaf Sánchez es efectivo: un talento versátil que conmueve.
Habría que ver qué se puede hacer para lograr que esta película se disfrute en pantalla grande, condición ideal para captar mejor el desarrollo de sus arcos dramáticos y apreciar la reconstrucción de época en función de atmósfera, vestuario, arquitectura, musicales y parlamentos.
La cinta estaba pautada para estrenarse en noviembre en cines, pero su presentación el 31 de mayo en una plataforma (Lamuvierd+) bloquea esa posibilidad. Lo lógico habría sido su paso por la gran pantalla y, luego, el curso natural hacia el streaming. Lo cierto es que el despliegue visual de esta producción no se apreciará plenamente en televisores o dispositivos móviles. Bueno.
Algo habrá que hacer para que la cinta pueda verse en cines. Algunos han sugerido promover el hashtag #MillyaPantallaGrande.
Sinopsis corta
Película biográfica musical que narra la vida de Milly Quezada, conocida como La Reina del Merengue, desde su infancia y su llegada a Estados Unidos hasta su ascenso musical y sus momentos más personales, con énfasis en la identidad, la resiliencia y la cultura dominicana en la diáspora.
Ficha técnica
Directora: Leticia Tonos
Guion: Leticia Tonos (historia & guion), Junior Rosario
Productora: Leticia Tonos
Productora en línea: Leticia Brea
Música original: Luichy Guzmán
Cinematografía: Pedro Juan López
Montaje: Juanjo Cid
Coreografía: Eric Guzmán
Diseño de producción: Shaina Cohen
Casting: Leticia Brea
Coach vocal: Mery Cepeda
Productores del soundtrack: Yanina Rosado y Alan Leschord
Elenco:
Sandy Hernández… Milly Quezada
Juan Carlos Pichardo Jr. … Rafael Vásquez (esposo y manager)
Raidher Díaz… Rafaelito Quezada
Jalsen Santana… Don Rafael
Nicole Padrón… Milly niña
Cindy Galán … Jocelyn Quezada
Marissabel Marte… Doña Australia Quezada
Raymond Moreta… Fausto Arias
Gracielina Olivero… Doña Edelmira Gómez
Carasaf Sánchez… Martín Quezada













