Pedro Pablo Cortés

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Miami.- La insistencia del presidente estadounidense, Donald Trump, de eliminar el Estatus de Protección Temporal (TPS) implicará para al menos 130.000 niños de Haití volver a un país en su peor crisis de violencia o separarse de su familia, alertaron este martes grupos civiles y un experto de la ONU.

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Si la Corte Suprema, que aceptó el lunes escuchar los argumentos contra el TPS, autoriza remover esta protección contra la deportación, 80.000 niños con este estatus volverían a Haití y otros 50.000 nacidos en EE.UU. perderían al menos a uno de sus padres, avisó la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC).

“El problema adicional para cualquier padre que aquí es beneficiario del TPS, que tendría que volver a Haití, es que tendría que tomar la difícil decisión de abandonar a sus hijos o llevárselos a la muerte”, expresó la directora de FLIC, Tessa Petit, nacida en Haití, en una conferencia virtual.

Crece la alarma por Haití

Defensores de migrantes elevan la alarma desde que Trump escaló el lunes el asunto al Tribunal Supremo, pues los haitianos retornarían a un país en crisis, con casi 6.000 asesinatos en 2025, sin un mandatario electo y la violencia en aumento desde el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en 2021, según un informe de la ONU.

Ante este panorama, los padres de hijos nacidos en Estados Unidos preferirían dejarlos en el país norteamericano que llevarlos a Haití, donde perderían acceso a la salud y a la educación, pues desde 2018 no ha habido un ciclo escolar completo, anticipó Petit.

Pero los menores de edad que permanezcan en Estados Unidos afrontarán una “separación familiar, lo que crea una inmensa emoción, trauma y deriva en que los niños terminen en el sistema de cuidado y adopción”, agregó la directora de FLIC.

Haitianas con el estatus de protección temporal expresaron temor de volver a un país donde afrontarían violaciones y abuso sexual, mientras sin el TPS quedarían vulnerables con un estatus irregular, en particular en Florida, que acoge a la mitad de la diáspora de Haití en Estados Unidos.

“Como alguien que dejó Haití hace mucho tiempo, mi miedo es regresar a un lugar de inestabilidad. Hay un montón de violencia donde yo crecí, directamente en Puerto Príncipe, y solo siento que no habría futuro para mí en ese punto, si volviera a Haití”, relató una joven con TPS que solo se identificó como Anne Jane.

El relato del Gobierno frente a la situación actual

Además de Haití, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) intenta eliminar el TPS para ciudadanos de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Nepal, Sudán, Siria, Venezuela, Afganistán, Myanmar y Camerún.

El DHS ha argumentado que “la situación ambiental en Haití ha mejorado lo suficiente” desde que se otorgó el TPS en 2010, por lo que es seguro que los haitianos regresen, aunque al mismo tiempo la Administración de Trump prohíbe los viajes con ese país por la violencia de las pandillas.

William O’Neill, experto designado por la ONU para los derechos humanos en Haití, advirtió de que “ningún lugar debería deportar a nadie” al país caribeño, donde ya hay 1,5 millones de desplazados por la violencia, más que en ningún lugar del mundo en términos proporcionales.

“Haití, como he dicho antes, es probablemente uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser un niño. Y eso no ha cambiado desde que lo dije. Y me parece una idea catastrófica pensar en devolver de manera forzada a la gente a ese tipo de situación”, subrayó. EFE