Los servicios

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Por Manuel Hernández Villeta

Hay un descuido en los servicios básicos de la comunidad. Hay escasez de agua, muchos apagones, el transporte es un caos, los hospitales funcionan irregularmente. El que utiliza la asistencia pública,  sufre lo indescriptible.

El suministro energético tiene que ser mejorado. En las zonas de 24 horas se están produciendo apagones que son señalados como asuntos técnicos ocasionales. Pero en la mayor parte del Gran Santo Domingo hay apagones constantes.

La impresión de una parte del pueblo es que se cobra mucho por una electricidad que no se da. En otro caso, está la escasez de agua. Hay sequía y las presas no se llenan, pero luce que hay improvisaciones para hacer frente al problema.

Acudir al sector privado para tratar de corregir la situación es insuficiente y costoso. Muchas familias temen por el agua que se sirve en las cañerías, y tienen que comprar en forma masiva botellones del líquido purificado. Los inversores se venden por cientos, para hacer frente a los apagones.

Nadie tiene alternativas al problema. Se habla de soluciones milagreras para los próximos años, pero el mal es difícil de corregir y el problema se mantiene. La mejoría puede llegar, cuando hay una campaña electoral abierta y las promesas pueden ser de corregir las fallas con la luz y el agua.

Es  necesario revisar la situación de los hospitales públicos. Se han gastado millones de pesos en el proceso de remodelación de los hospitales, por lo que no se justifica el abandono en que se encuentran. Habría que echar la culpa a los directores y los médicos.

Muchos paros en reclamo de mejores salarios, pero sin importar si se mejora la atención. La política de medicina preventiva es coja. El dengue retorna con fuerzas, y nadie ha dado hasta el momento explicaciones de las medidas de control que se tomarían.

La fuerza de los sindicatos de choferes hace imposible que los organismos estatales les puedan poner control a la anarquía que hay en el transporte de pasajeros. Por lo menos los precio de los pasajes se han estabilizado en 25 pesos, pero no así la extensión de las rutas, Cada día son más cortas, y muchos cobran 50 pesos si el trayecto es largo.

Los directivos de los sindicatos de choferes de carros y guaguas deben tener más sensibilidad social. Hablan de que son revolucionarios, pero en su ejercicio únicamente se dedican a violentar los derechos de los ciudadanos de un libre transporte.

La ausencia de servicios de calidad reduce el nivel de vida de cada ciudadano. Es un tema que será candente en las venideras elecciones. Y eso que de tanto hablar de ello, ya se nos quedaba fuera del papel el descontrolado alto costo de la vida. Mejorías a la economía y de  los servicios comunitarios y sociales. ¡Ay!, se me acabó la tinta.